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EL MUNDO OPINA
«Territorio comanche» sin ley
La convivencia en una ciudad sólo es
posible si aceptamos, cívicamente y todos
sin excepción, que los derechos y
libertades de uno limitan exactamente con
los derechos y libertades de los demás.
Esta elemental norma de convivencia ha
costado y cuesta que la entienda una parte
del sector de los establecimientos, para
entendernos, de marcha: molestan con
sus ruidos a los vecinos, degradan la zona
donde están instalados y, al final, acaban
por configurar ciertos espacios urbanos
como territorios comanche regidos
por la ley de la selva. En Sa Llonja ha
costado trabajo introducir la disciplina
que haga compatible negocio y descanso
vecinal. En otras zonas, como es el caso de
El Arenal, el sector de marcha sigue
causando problemas y molestias. Por no
hablar de este espacio salvaje que es la
Punta Ballena de Magalluf, una de las
asignaturas pendientes del ayuntamiento de
Calviá. Sin ley no hay libertad posible.
Por esto la ley debe regir en estas zonas
de inmunidad que todavía existen en el
sector del ocio.
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