R. DIEZ YAGÜE
PALMA.- Un profesor
interino del Colegio Público Gabriel
Vallseca, en el barrio palmesano de Son
Gotleu, denunció el pasado miércoles ante
la Policía Local una presunta agresión por
parte del marido de una compañera del
centro. Bernardo Fernández Díaz, interino
en este centro desde hace tres años, afirma
tener una extensa lista de antecedentes por
presunto acoso moral en el trabajo
-habitualmente denominado mobbing-,
tanto en este colegio como en otros centros
donde trabajó con anterioridad.
Según
su relato de los hechos, Bernardo, de 46
años, llegó el pasado miércoles al colegio
sobre las 08.55 horas, dispuesto a comenzar
la última jornada lectiva antes de las
vacaciones de Semana Santa. Aparcó su
vehículo en un descampado cercano al centro
y bajó del coche con una guitarra en una
mano y una bolsa con diversos objetos para
su clase en la otra.
En ese momento,
explica, se le acercó un hombre que él
desconocía preguntándole si era Bernardo.
El respondió que sí porque, afirma, creía
que quizá era un padre de algún alumno.
«¿Qué te pasa a ti con María Jesús?»,
preguntó el hombre, lo que permitió a
Bernardo relacionar al desconocido con una
compañera, que da clases de música a su
grupo de alumnos los
martes.
Padres
Según el
testimonio de Bernardo, después de
preguntarle esto, le asestó un puñetazo en
la cara. Fue entonces cuando intentó
recorrer el descampado, doblar la esquina y
llegar hasta la puerta del colegio, donde
había un grupo de padres. En este trayecto,
el agresor siguió dándole patadas y golpes,
aunque cesó cuando se puso a la vista de
los padres. Como consecuencia de la paliza,
Bernardo tuvo que ser operado en Son
Llàtzer, donde se le dieron casi 40 puntos
en el ojo izquierdo, y lleva puesto un
collarín por un problema de cervicales. Por
la noche, registró la correspondiente
denuncia ante la Policía local.
Pero
Bernardo tiene una queja que va más allá de
la agresión. «Nadie del colegio salió a
preocuparse por mi situación, aunque estuve
casi una hora en el suelo sentado,
sangrando por el ojo, esperando a la
ambulancia. A Son Llàtzer también fui solo
y no he recibido ninguna llamada»,
denuncia. Bueno, en realidad dice que sí
salió una persona: la mujer del agresor,
aunque, según Bernardo, para excusar a su
marido delante de los padres. Según
Bernardo, el único roce que ha tenido con
María Jesús ocurrió el martes cuando
tuvieron una pequeña discusión por un papel
que había que firmar.
De todas
formas, Bernardo asegura que después de
esto tiene muy claro que no regresará a su
puesto: «Yo en esta escuela no vuelvo a
trabajar», dice, porque considera que ella
es sus agresores.
Sin embargo,
Bernardo cuenta con un largo historial de
denuncias por presunto mobbing. Hace
años en otros centros y desde hace tres en
este colegio. Así, asegura que todos los
profesores del colegio le insultan en los
claustros y están contra él, según cuenta,
simplemente por decir lo que piensa y
exigir sus derechos como trabajador.
Incluso afirma que tiene constancia de que
aprobó unas oposiciones pero que se las
dieron como suspendidas.
Este
periódico intentó contactar ayer con algún
responsable del colegio pero ayer se
encontraba cerrado, dada la época
vacacional. Tampoco a través de la
Conselleria de Educación fue posible
conseguir ayer -teniendo en cuenta que era
día festivo en Palma- otro tipo de
informaciones respecto al historial de
mobbing de este maestro, aunque
fuentes del departamento comandado por
Francesc Fiol confirmaron no tener
constancia de estos incidentes en
particular.