M. F. R.
MAÓ.- El Grupo
Popular en el Ayuntamiento de Maó insta al
equipo de gobierno a convocar una comisión
informativa para retomar, junto a los
grupos de la oposición, el debate sobre el
uso que deben tener en un futuro dos
enclaves emblemáticos de la ciudad en
franca decadencia, el cuartel de Santiago y
la fortaleza de la Isla del Rey.
A
modo de propuesta, abierta a los acuerdos
que puedan alcanzarse en las negociaciones,
el portavoz de los populares, Juan Manuel
Lafuente comentó ayer su preferencia por
destinar la Isla del Rey a usos náuticos o
turísticos, en consonancia con el entorno
portuario, y convertir el cuartel de
Santiago en un centro de actividades
ciudadanas.
En cuanto al futuro de
la Isla del Rey, las últimas noticias del
equipo de gobierno eran relativas a la
redacción de un plan de usos del que no se
ha vuelto a tener conocimiento. Atrás queda
el intento, dos legislaturas atrás, de
adjudicar a una empresa que luego se
demostró insolvente la construcción allí de
un hotel.
Lafuente constató cómo el
islote se ha ido degradando desde que es de
propiedad municipal y urgió al equipo de
gobierno la necesidad de darle una salida.
Tras manifestar su preocupación por este
asunto, abogó por analizar junto al resto
de grupos municipales posibles planes de
futuro.
«Si continúa el abandono,
este patrimonio que es de todos acabará
completamente destruido», advirtió. El
portavoz del Grupo Popular defendió el
papel de la oposición municipal para dar un
empuje a un debate que, de otro modo, corre
el riesgo de quedarse dormido u olvidado.
Mantener la
fisonomía
Sobre la posibilidad de
destinar la Isla del Rey a usos turísticos
o náuticos, Lafuente subrayó en todo caso
la condición de que no se altere la
fisonomía actual de la fortaleza. Según
dijo, de lo que se trata es de encontrarle
un uso para que pueda ser disfrutada por
los ciudadanos y se evite su
degradación.
En cuanto al cuartel de
Santiago, el líder de la oposición criticó
que no haya ningún proyecto de
mantenimiento ni de inversión. En la
fachada principal, además, uno de los
balcones ha tenido que ser protegido con
mallas para evitar un posible
desprendimiento. El inmueble, de origen
militar, pasará a manos municipales en
breve.
A su juicio, un edificio de
estas dimensiones podría dar salida a la
demanda de locales por parte de las
entidades y asociaciones de Maó que carecen
de instalaciones adecuadas para ejercer su
actividad, convirtiéndose así en un centro
ciudadano.