MADRID EFE.- El cultivo de plantas aromáticas y medicinales ocupa 25 hectáreas en Baleares de las 7.000 existentes en toda España, 4.000 dedicadas a la producción de lavanda, según los datos proporcionados a Efeagro por el Area de Productos Secundarios del Bosque del Centro Tecnológico Forestal de Cataluña.
El informe señala que alrededor de 2.300 hectáreas de cultivo de plantas aromáticas y medicinales son ecológicas y afirma que esta superficie ecológica se está incrementando; Andalucía, con 1.702 hectáreas es la que mayor superficie ecológica dedica a estos productos.
Le siguen la Comunidad Valenciana (215 hectáreas), Aragón (121 hectáreas), Cataluña (105 hectáreas), Castilla-La Mancha (40 hectáreas), Murcia (30 hectáreas), Galicia y Baleares (25 hectáreas), Navarra (20 hectáreas), Canarias (diez hectáreas) y Castilla y León (cinco hectáreas).
El informe señala, sobre el cultivo de lavanda, que se inició en España en los setenta, impulsado por las ayudas estatales y las subvenciones, y a mediados de los años ochenta superó las 18.000 hectáreas, aunque después se ha abandonado progresivamente.
Destaca además que, aunque los datos oficiales son inexistentes o poco fiables, pueden considerarse como "bien establecidos" en España los cultivos de azafrán, lúpulo, lavandín, espliego, manzanilla, melisa, mentas, anís y salvia.
Otros cultivos que ocupan pequeñas superficies son el estragón, el cilantro, el comino, el hinojo o la adormidera, mientras que la belladona o el regaliz se han abandonado y la árnica, la ajedrea, la borraja o el tomillo se empiezan a sembrar experimentalmente.
El tomillo, sin embargo, es la principal de las plantas aromáticas y medicinales silvestres que se recolectan en España, con una producción anual que ronda las 1.800 toneladas, de las que se exportan el 90 por ciento, principalmente a Estados Unidos.
También se recolectan "cantidades importantes" de plantas silvestres como el malvavisco, la genciana, el poleo, el orégano o el té de roca.
La plantas aromáticas y medicinales se comercializan sin transformar (en fresco, congeladas o secas), como condimentos y productos de herboristería, mientras que si se transforman (aceites esenciales, extractos, esencias) su destino es la industria alimentaria, la industria médica y la industria de perfumería.