TOMEU MAURA
PALMA.- El Mallorca
asestó el pasado domingo un golpe casi de
caracter definitivo a la zona baja de la
clasificación, y a falta de seis jornadas
(18 puntos) por disputarse, el colchón de
cinco y seis puntos de que dispone sobre
Espanyol y Celta le da muchísima ventaja
para afrontar el tramo final de la
temporada.
No obstante, desde el club
se insistió ayer en trasladar a través de
los medios de comunicación la importancia
que ha adquirido el partido del próximo
domingo ante el Villarreal, en el que una
victoria permitiría al equipo de Luis
Aragonés alcanzar los 39 puntos y dar un
salto en la clasificación de hasta cuatro
posiciones, a poco que el resto de
resultados le sean favorables.
«Todo
lo que conseguimos en Sevilla no servirá de
nada si el domingo no mantenemos los
puntos», admitió ayer a este periódico
Luis, que recordó que «siempre había dicho
que este equipo iba a salir de la situación
en la que se encuentra, que el entorno era
mucho más pesimista que la realidad del
vestuario. Estamos en el buen camino, pero
insisto en la importancia de ganar al
Villarreal.
La directiva está
totalmente de acuerdo con el entrenador, y
va a volver a poner en práctica un plan de
entradas a precios económicos para asegurar
el lleno ante el Villarreal. Así, a partir
de hoy martes se abre un periodo
preferencial para los abonados, que por
supuesto no pagarán, pero que podrán
acceder a adquirir el número de localidades
que deseen para, a su vez, facilitarlas a
familiares y amigos a costes muy bajos que
van desde los cinco euros para los fondos
hasta los diez de tribuna cubierta. A
partir del viernes, si no se ha agotado el
billetaje, se pondrá a disposición del
público en general.
El Mallorca
estima que la del domingo es una jornada
estratégicamente trascendental, porque el
Espanyol y el Celta juegan fuera de casa y
porque el Villarreal llegará cuatro días
después de disputar un trascendental
partido de la Copa de la UEFA ante el
Celtic en el que previsiblemente habrá
logrado su clasificación para las
semifinales. No se espera a un rival fácil,
pero sí mucho más relajado que los que van
a encontrarse el Espanyol (que juega en
Pamplona ante un Osasuna que necesita ganar
para meterse en Europa) y el Celta (que se
desplaza a Albacete en un partido a vida o
muerte para ambos).
Así, mientras en
Mallorca ayer existía una evidente
corriente de euforia, la situación era
radicalmente diferente en Barcelona y en
Vigo. Después de varias jornadas en las que
el Espanyol dependía de sí mismo para
evitar el descenso, los cinco puntos que
alejan ahora al conjunto de Luis Fernández
de la zona de permanencia le obligan a
ganar, como mínimo, cuatro de los seis
partidos que le resta y esperar varios
tropiezos de mallorquinistas o del
Valladolid.
Estos dos equipos,
situados a cinco puntos de distancia, son
los únicos que parece tener al alcance el
conjunto catalán, ya que la lista de
'candidatos' se ha reducido en las últimas
semanas. El siguiente clasificado es,
precisamente, el Albacete, que supera en
siete puntos a los españolistas si se tiene
en cuenta que los manchegos también tienen
a su favor la diferencia de goles.
Además, el calendario no es
especialmente esperanzador. El Espanyol
viaja este domingo al feudo de un Osasuna
en zona UEFA y crecido por el 0-3
conseguido este domingo ante el Real
Madrid. En la jornada siguiente recibirá al
Atlético de Madrid, inmerso también en la
lucha por jugar la próxima campaña en
Europa.
A continuación, los de
Fernández deberán afrontar dos choques de
vértigo ya que visitarán el Camp Nou para
disputar el derbi ante el actual cuarto
clasificado, el Barcelona, y siete días
después recibirán en Montjuic al tercero,
el Depor.
El Celta se enfrenta a un
calendario similar. Viaja a Albacete,
recibe a Osasuna y luego le tocan,
seguidos, el Atlético de Madrid, el
Barcelona y el Deportivo antes de jugar
ante el Mallorca en la última jornada del
Campeonato en Balaídos, en un partido en el
que los vigueses pueden estar ya
matemáticamente descendidos a Segunda
División.