JOAN ESTRANY
FELANITX.- Las
notas del Aleluya de Haendel irrumpieron
por séptimo año consecutivo en el preciso
momento que la comitiva del San Cristo y la
Virgen se reencontraban a los pies de la
iglesia parroquial. En esta ocasión, sin
embargo, no fueron los miembros de la Banda
Municipal sus responsables, sino los miles
watios del importante despliegue acústico
dispuesto en el pórtico.
Eran las
9:15 horas de la mañana y cientos de
felanitxers se agolpaban en la
esplanada Plaça de Sa Font de Santa
Margalida. Procedente de la calle Nuno Sanç
y seguida muy de cerca por el rector
Llorenç Lladò, la figura del San Cristo
daba la media vuelta protocolaria a la
fuente al tiempo que el paso de la Virgen
hacia lo propio en sentido inverso.
S'Encontrada alcanzaba su cénit y en ese
momento alguien accionó el play y el
Aleluya de Haendel despidió desde las
torres de altavoces de Lladò una música
accidentalmente polémica. La banda guardó
unos minutos de silencio que también
secundaron las 300 palomas del Club
Colombófilo de Felanitx, privadas por
primera vez en cuarenta años de levantar el
vuelo.
Las pitadas y protestas
iniciales fueron apagadas por los aplausos
que la mayoría de los presentes dispensaron
en dos ocasiones especialmente a la
neutralidad ejemplar mantenida por los
músicos.
A partir de aquí el resto
del ritual transcurrió con absoluta
normalidad. Bajo palio las dos figuras
encararon la subida a la iglesia desde
donde la alcaldesa presenció la marcha
religiosa.
La aportación de los
músicos se cerró con el Pasodoble de Sa
Freixura y los aplausos de los
asistentes
Semana de
polémica
Hace apenas un mes la
alcaldesa, Catalina Soler se dirigía al
párroco Llorenç Lladó para proponerle la
recuperación del himno nacional en la
tradicional procesión del Domingo de
Pascua. Ante la airada negativa del máximo
representante clerical de Felanitx, Soler
planteó la posibilidad al vicario
episcopal, quien delegó su postura en la
palabra de Lladó, planteando como única
alternativa la presentación de una moción
en el Ayuntamiento.
La Semana Santa
de Felanitx se iniciaba así con la moción
municipal del Lunes Santo por la que se
instaba a la banda a intepretar el himno
nacional; al día siguiente, Martes Santo,
el rector Lladò ya había alquilado cuatro
amplificadores y el Miércoles Santo, visto
lo visto, la banda de música se desentendía
de tocar Haendel.
El Viernes Santo
el presidente de la Sociedad Colombófila de
Felanitx, Salvador Vidal, convocaba a sus
16 discípulos para decidir que hacer con la
suelta de palomas. En medio de tanta
simbología, Vidal, no sin razón, creyó
necesario recordar la de la paloma y su
sinsentido en la procesión del domingo tal
y como venía de cargada la semana.
Durante la vigilia del Sábado al Domingo de
Pascua, algunas calles de la zona próxima
al Convent de Santa Eulària amanecieron
cubiertas de octavillas. En algunas se
reclamaba la dimisión del rector
--Rector Dimissió, mossén pesemero-
y en otras la declaración de persona non
grata esgrimiendo cinco motivos entre
los que se acusaba al cura de haber
estropeado una tradición de más de 150
años, de su carácter prepotente y de su
falta de capacidad para escuchar la
voluntad del pueblo.
El convento de
Santa Eulària fue precisamente el escenario
donde se ofició a las 8:30 horas la
eucaristía que dio inicio a la procesión de
S'Encontrada. Al final primó el sentido
común entre los ciudadanos de a pie,
privándonos de un esperpento todavía mayor
de no ser por las decisiones salomónicas de
los colectivos civiles, que en esta ocasión
se inmiscuyeron de pleno para dar una
lección a los representantes eclesiásticos
y políticos.
Por primera vez los
músicos recibieron una calurosa ovación por
negarse a tocar. Mucho más convincente que
la acogida del antojo musical de Mossén
Lladò.