TOLO PAYERAS
PALMA.- El Sant Crist
de la Sang descenderá para quedarse
depositado y tumbado en el Altar Mayor de
la Iglesia de la Anunciación. Volverán
también las largas colas de miles de fieles
que de todos los rincones de Mallorca se
trasladarán hasta la Sang para orar y besar
los pies del Santo Patrón. La congregación
de fieles comenzará después de la misa y no
cesará hasta el traslado de la imagen en la
procesión del Jueves Santo.
Atrás
queda ya aquel 18 de diciembre de 2002,
cuando el pueblo mallorquín se conmocionó
por el destrozo que un demente ocasionó a
la imagen del Sant Crist de la Sang. Nadie
se podía creer, aunque se leyera en los
periódicos, que La Sang, el patrón de los
mallorquines, estuviera destrozado como
consecuencia de una acción imprevisible.
Miles de fieles desfilaron por la Iglesia
de la Anunciación para comprobar la
veracidad de la noticia y cuando observaron
in situ lo sucedido, arrancaron a
llorar desconsoladamente. Como si hubieran
perdido repentinamente a un familiar muy
querido.
En este momento tan difícil
para la comunidad cristiana de Mallorca fue
cuando salió a flote el sentimiento del
pueblo. En muy pocas ocasiones se ha podido
ver a los mallorquines tan unidos como
cuando reclamaron unánimemente la
restauración inmediata de la venerada
imagen. Y es que no podía perderse nuestro
más significativo símbolo de cristiandad,
testimonio concreto a lo largo de muchos
siglos de nuestras penas y de nuestros
ruegos.
Protagonista de la
fe
Es indudable que la historia y
la religión han hecho del Sant Crist de la
Sang uno de los grandes protagonistas de la
fe de nuestro pueblo. Esto se manifiesta
año tras año en la Semana Santa mallorquina
y concretamente, en la procesión del Jueves
Santo de Palma.
No en vano, La Sang
es probablemente, junto a la Mare de Deu de
Lluc, la figura religiosa que cuenta con
mayor devoción entre los mallorquines. «Dur
un ciri a La Sang» se ha convertido ya en
una frase hecha que expresa el
agradecimiento del pueblo por los bienes
recibidos o por los males evitados gracias
a la intercesión del Santo Cristo. La
devoción por La Sang va estrechamente
ligada al Hospital General de Palma. Este
centro sanitario debe su nombre a la unión
de todos los hospitales de la ciudad en
uno.
Cuidado de los
pacientes
El cuidado de los
pacientes era esmerado puesto que el médico
y el cirujano visitaban a los enfermos dos
veces al día. El sustento económico del
hospital quedó garantizado con la creación
en el siglo XVI de la Cofradía de la Sang.
Con esta nacieron los prohoms, que
eran los administradores de la cofradía.
En la actualidad los prohoms, de los
que existen doce miembros en total, tienen
como misión escoltar al Sant Crist de la
Sang en las procesiones de la Semana Santa
y junto a los prohoms, no se puede dejar de
mencionar a la decena de sobreposats, que
tienen como misión el transporte del
Crucificado. La iglesia de la Anunciación
donde estaba depositada la imagen, poco a
poco fue creciendo en popularidad y los
fieles le agradecían la curación de sus
enfermedades, de ahí viene el nombre de La
Sang, nombrado así popularmente por los
ciudadanos. El Sant Crist de la Sang fue
probablemente esculpido a finales del siglo
XVI o principios del siglo XVII.
La
imagen del Sant Crist de la Sang fue creado
y pensado para ser portado en procesión,
ello lo avala el que fuera construido con
madera de alcornoque, un material muy
resistente y no muy pesado, para que
pudiera ser portado cómodamente en la
procesión del Jueves Santo. Su peso exacto
era antes del atentado, de 73
kilogramos.
Acompañan al Sant Crist
de la Sang en la procesión del Jueves
Santo, treinta y una cofradías de
penitentes de la Ciutat de Palma, que
agrupan la cantidad de unos cinco mil
cofrades por las angostas calles de
Palma.