L. M.
La masacre del 11M ha
tenido unos efectos colaterales. Todo el
colectivo magrebí, marroquíes
fundamentalmente, se ha sentido tocados por
la implicación del comando integrista en la
mayor matanza terrorista cometida nunca en
España.
A raíz de estos atentados, el
miedo a posibles represalias entre la
población magrebí asentada en las Islas se
ha producido un fenómeno curioso. La
delincuencia que tenía a magrebíes como
protagonistas ha experimentado un descenso
vertiginoso. Los reiterados llamamientos
desde las distintas instituciones a evitar
cualquier tipo de agresión a la comunidad
magrebí no han evitado que el miedo hiciera
mella en este colectivo.
Así las
cosas, la mayoría de los delincuentes
magrebíes han optado por tomarse unas
'vacaciones' forzosas, al menos durante un
tiempo. El número de delincuentes
marroquíes detenidos en las últimas semanas
por robos con fuerza en las cosas o los
robos con violencia e intimidación, los
delitos más violentos que suelen
protagonizar, han experimentado una bajada
muy significativa.
La inmolación
colectiva del comando integrista en el
inmueble de Leganés ha mantenido viva la
llama del miedo entre todos ellos.
El
temor a las miradas de recelo tras el 11M
se hizo extensivo a los distintos
colectivos de inmigrantes magrebíes, aunque
no tuvieran relación en absoluto con el
submundo de la delincuencia.
Así, los
aledaños de la plaza de Pedro Garau -un
punto neurálgico de reunión de los
magrebíes en Palma- distan mucho aún del
bullicio que albergaban los días anteriores
al 11M.
Recluidos en su
casa
Tanto los delincuentes como
los que no lo son han optado en los últimos
días por recluirse en sus casas y pasar lo
más desapercibidos posibles. De hecho, cada
vez que han tenido oportunidad muchos
marroquíes han proclamado públicamente su
frontal rechazo a la masacre terrorista del
11M en Madrid.
Sin embargo, el miedo
se ha adueñado de muchos de ellos. Los
calabozos de la Guardia Civil y del Cuerpo
Nacional de Policía cuenta estos días con
una cantidad de detenidos de origen magrebí
mucho menor de la que habrían registrado en
cualquier otro momento. El miedo está
detrás.