LORENZO MARINA
PALMA.- El 11M tuvo
una conexión balear. Las últimas
investigaciones policiales sobre uno de los
presuntos terroristas inmolados el pasado
sábado en Leganés -Jamal Ahmidan, alias
el Chino- demuestran que estuvo en
Eivissa una semana antes de la masacre
terrorista del 11M en Madrid.
La
visita de Jamal Ahmidan a Eivissa se
materializó el pasado 4 de marzo.
Permaneció en esta Isla un par de días,
antes de desplazarse hasta Palma. En la
capital balear tan sólo estuvo de paso.
Sólo estuvo el tiempo justo antes de
embarcarse en el aeropuerto de Son Sant
Joan de vuelta a Madrid.
Jamal
Ahmidan, conocido como El Chino o
Mowgly, estaba considerado el
lugarteniente de Sarhane Ben Abdelmajid
Fakhet, alias el Tunecino, el
'cerebro' de la masacre del 11M. La
principal preocupación de Jamal Ahmedin era
conseguir la fuente de financiación para
costear los atentados. La venta de droga
era el método más recurrente.
Al
revisar los listados de los pasajeros de
los últimos vuelos, los investigadores se
percataron de que en los registros aparecía
el nombre de Yusef Ben Salah, según informó
ayer El confidencial.com.
Posteriormente, los policías encargados de
la investigación de la masacre averiguaron
que se trataba de un pasaporte belga falso
que pasaba de mano en mano entre los
miembros del comando
integrista.
Hasta el momento se tiene
constancia de que aparece el nombre de
Yusef Ben Salah aparece en los vuelos
Eivissa-Palma y Palma-Madrid. Este
pasaporte falsificado se convirtió en una
especie de comodín manejado por toda
la organización. De hecho, el nombre de
Yusef Ben Salah aparece, incluso, manejado
por El Tunecino para formalizar el
contrato de arrendamiento de la caseta de
Morata de Tajuña, donde se ultimó el
11M.
Soborno
Según
señalaron a EL MUNDO fuentes de la
investigación, la transacción que llevó a
cabo Jamal Ahmidan no han sido concretadas.
No han determinado aún si la visita a
Baleares de El Chino respondió a la
venta de droga o bien a establecer un
contacto de cara a operaciones posteriores.
No obstante, la hipótesis más probable
manejada hasta el momento es que la visita
fuera utilizada para comprar droga para
utilizarla en alguna transacción.
El
hachís y el éxtasis era las sustancias más
utilizadas por el comando integrista para
autofinanciarse. Gracias a la venta de
droga, lograron incluso abastecerse de goma
2 ECO sobornando a un vigilante jurado de
una empresa de minería.
Así, el
explosivo con el que se perpetró la masacre
del 11M se utiliza comúnmente en las cargas
de profundidad en las voladuras de minería.
El comando integrista se hizo con la goma 2
marca ECO al intercambiarla con 30 kilos de
hachís con el ex minero asturiano José
Emilio Suárez Trashorras, el único español
implicado junto a su cuñado en los
atentados del 11M. El Chino era uno
de los pocos miembros del comando
integrista que se encontraban fichados. En
concreto, por tráfico de drogas.
El
tráfico de estupefacientes se había
convertido en un negocio familiar. Cuando
los investigadores del 11M registraron la
vivienda de un primo de El Chino,
Hamid Ahmidan, se encontraron con todo un
formidable montante de drogas. Bastante más
de la presuntamente utilizada para lograr
el explosivo del 11M. Los investigadores
encontraron allí 53 kilos de hachís, 32
kilos de pastillas de éxtasis, una
tableta de cocaína y 19.000
euros.
Jamal Ahmidan El Chino
tenía encomendada la misión de conseguir
toda la financiación del comando
integrista. Gracias a sus contactos en el
mundo del narcotráfico, los presuntos
autores del narcotráfico consiguieron la
liquidez suficiente para abastecerse de su
propio arsenal de explosivos.
La
fotografía de Jamal Ahmidan, El Chino,
ya fue emitida por el Ministerio del
Interior como uno de los presuntos autores
de la masacre del 11M. Restos de su cuerpo
también fueron encontrados tras el suicidio
colectivo del comando integrista, nada más
verse rodeados por los Geos del Cuerpo
Nacional de Policía.
Su facilidad
para conseguir las fuentes de financiación
le había conseguido colocarse en el segundo
lugar en el escalafón del comando
integrista. Al verificar las llamadas
efectuadas desde su teléfono móvil, los
investigadores constataron que varias de
estas llamadas habían sido efectuadas a
Eivissa.
Al parecer, Jamal Ahmidan no
tenía previsto viajar personalmente a
Eivissa para establecer contacto y comprar
la droga. Su primo, en principio, era el
que iba a viajar a la capital pitiusa a por
la mercancía. Finalmente, todo
cambió.
El Chino fue el que
viajó en persona una semana antes del
fatídico 11M hasta Eivissa para efectuar la
transacción y conseguir más fondos.