Durante quince años he permanecido al
tanto del día a día del pop-rock
illenc. Entre 1981 y 1995. He dejado
constancia de ello en un libro que al
repasarlo una vez editado confirmé que
mantenía cierto paralelismo con el trabajo
de Nick Cohn, en el sentido de que tanto él
como yo apostábamos por describir los
hechos con elevadas dósis de subjetivismo.
La verdad es que no resultaba en exceso
complicado, al disponer los dos de una
materia prima apasionante. Cohn escribió
sobre la explosión del pop que tomaba el
relevo inmediatamente después de los días
de gloria del rock and roll, yo lo hacía
relatando el capítulo insular de la movida
de los años 80.
Ambos teníamos en
común el hecho de estar viviendo desde
primera línea la sucesión de
acontecimientos ejerciendo como críticos y
comentaristas de radio. El tren de las
seis era mi atalaya en la calle San
Bartolomé.
Entonces conocí a Lou.
Ella sabe el papel, espectacular, que jugó
la Isla en aquella etapa luminosa, cuando
nos codeábamos con Madrid y los círculos de
la periferia que más sonaban en aquellos
momentos. ¿Recuerdas, Lou, la presentación
del especial de La Luna de Madrid en
el desaparecido Violet?
Eran tiempos
para construir, y Palma, también la comarca
del Llevant, los referentes de primera
línea. Basta con repasar las hemerotecas.
El alcalde de Palma se llamaba Ramon
Aguiló. Tuvimos suerte, porque era
consciente del compromiso que reclamaba
aquel momento de enorme vitalidad, cálido,
urgente y maravilloso. En 1983 le
entrevisté para el programa en televisión
(Tramuntana, emitido por el circuito
regional de TVE). Era madrugada en la Sala
Rosales, hoy convertida en un bingo.
Mantengo vivo en la memoria el
repaso de las imágenes durante el montaje
en un mano a mano con Javier 'Monti'
Montemayor. Después nos fuimos a tomar una
copa con Olga Viza, entonces su mujer.
Ramon Aguiló sabía ser alcalde y 'colega' a
la vez. Es cierto que tenemos la misma
edad. Aquellas imágenes no llegaron a
emitirse. Aguiló estuvo cerca de la
generación que hizo de Palma uno de los
paraísos de la modernidad. Miquel Barceló
estaba ahí, era uno más, aunque muy pronto
iba a llegarle el despegue. Ahí está su
portada original desde París para el Lp de
Furnish Time editado por
Twins.
Tengo en mi haber la
suerte o la desgracia de haber sido testigo
directo de los sucesos de escenario las
últimas tres décadas, de manera
especialmente intensa a partir de marzo de
1979. Puedo afirmar que Ramon Aguiló fue un
político plenamente consciente del
despertar de una época. «¿Me lo dices… en
serio?». Lou, tú estabas ahí, tal vez un
tanto ajena al ritmo de los hechos, pero
estabas. Incluso podías pasar de puntillas,
pero sabes que los balcones de entonces no
han vuelto a abrirse.. «¿Qué me dices de
Fageda?».
La diferencia entre ambos
es que el alcalde socialista no sólo fue
capaz de vivir el momento, sino que dejó
las manos libres para que la década fijase
importantes rastros de fertilidad, en el
siempre alternativo universo de las
generaciones emergentes. «¿Quieres decir
que con Fageda, fin de fiesta?».
Lo
dices tú, que conste. Lo que sí puedo
añadir, es que ya publiqué en esta casa una
serie de 22 capítulos sobre el censo de los
bares que en la bahía de Palma hacían
música en vivo a finales de los 90,
herencia indiscutida de los cimientos
'aparentemente' consolidados una década
antes. Un año después, así como te lo
cuento, el 98% de aquellos locales cerraban
ante el asedio de las ordenanzas
municipales. Quedan, para que te hagas una
idea, Bluesville y Barcelona. Punto.
«Bueno, pero quien hoy preside Cort es
Caterina Cirer, ya no es Fageda». Debo
reconocerte que, si antes se hizo la foto
en Assaig, al menos ha sabido corregir a
tiempo y respetar un proyecto por el que se
viene luchando hace años. Desde la etapa de
Aguiló: darle un 'estatus' de estabilidad a
la cantera del pop-rock, a través de un
proyecto tan impecable como el de Assaig,
inédito en los 22 años de historia de
nuestro pop-rock.
Nunca antes existió
un punto de encuentro capaz de abrirse al
mañana, con garantías de permanencia. A eso
es a lo que está contribuyendo
Assaig.
Recuerdo haber escuchado a
Catalina Cirer en un mitin del PP, expresar
su deseo de hacer de Palma una ciudad donde
sus hijas «puedan sentirse tan a gusto como
en casa». Caterina: hay hijos de otras
madres, que buscan una ciudad capaz de
habilitar espacios como Assaig, que les
permitan expresar libremente sus
inquietudes. Levantando el cierre de la
sala, Cirer ha dado el primer paso, y le
deseo que su quehacer diario deje huella de
una voluntad sincera. Eso le acercaría a la
figura, de momento irrepetida, de
Aguiló.