JIMENEZ-DIAZ
PALMA.- Más de 300
personas se dieron cita ayer por la tarde
en la puerta del Ayuntamiento de Palma para
reivindicar una mejora en las condiciones
que tiene el colectivo de músicos en las
Baleares y por el trato recibido por parte
de las instituciones el viernes pasado
cuando se precintó la sala Assaig en plena
actuación en directo.
Músicos,
aficionados y socios de esta sala
encabezaron una protesta dirigida a varios
frentes; instituciones, empresarios y
asociaciones. La cacerolada prevista desde
Cort hasta las Avenidas para manifestarse
en contra de lo sucedido este fin de semana
con la sala Assaig, se quedó en una ruidosa
manifestación en la puerta del consistorio
en que se criticó al Ayuntamiento y a la
Asociación de discotecas presidida por
Pedro Vidal.
A pesar de que este
lunes Cort levantó el veto, los músicos se
sintieron «humillados» y «despreciados».
Algunos relataron cómo la policía procedió
a desalojar el lugar «tratándonos como si
fuéramos ocupas» y precintó incluso los
locales de ensayo hasta el punto de
«impedir a los músicos el acceso para
recoger sus pertenencias». La respuesta no
ha tenido precedentes: la unión masiva de
los músicos.
Xocas, uno de los
socios de esta sala, cree que la forma en
que se decretó el cierre no fue la
correcta. «Podían haber venido al concierto
y levantar un acta, que es lo normal.
Habíamos llegado a un acuerdo verbal, sólo
faltaba tapar unas vigas del techo de la
sala grande y poner señalizaciones, pero
teníamos un certificado del Colegio de
Ingenieros, llevábamos un año ahí y nunca
había pasado nada», explicó
Xocas.
También matizó la razón por la
que se hizo la manifestación a pesar de que
Cort ya había retirado el precinto. «Ahora
que nos hemos unido es el momento de pedir.
Queremos subvenciones directas, no a la
Assaig, sino al músico. Se subvenciona a
todo el mundo pero a nosotros no se nos
tiene en cuenta».
Xocas y el resto de
manifestantes no se olvidaron del
presidente de la Asociación de Discotecas
que denunció las deficiencias de la Assaig.
Frases como «que venga ahora Pedro Vidal a
precintarnos» o «le pedimos que nos deje en
paz» fueron coreadas por el mismo Xocas, y
por algunos de los asistentes y utilitarios
de la Assaig.
Pero Vidal no fue el
único mal parado de la tarde. Las críticas
también se centraron en Bartolomé Cursach.
«¿Por qué no precintaron la discoteca
Tito's después de del after hour que
hicieron el día de año nuevo sin permiso?»,
se preguntaban en alto los
manifestantes.
Pep Bauzà, uno de los
promotores de la sala, no se explicaba cómo
se había llegado a esta situación. «Sólo
queremos ayudar a la gente pero nos dan
palos por todos los sitios». A medida que
pasó el tiempo, los manifestantes
comenzaron a tocar diferentes instrumentos.
Platillos, panderetas o incluso gaitas. Uno
de los asistentes, con un megáfono en mano,
caldeó los ánimos. «Puta BCM y todo lo que
se mueve ahí dentro» o «más dinero», fueron
las frases que precedieron al júbilo de los
manifestantes que gritaban y saltaban cada
vez que se oían estas palabras.
La
implicación por parte de los músicos era
evidente. Componentes de Satellites,
de Sunflowers o miembros de
Primeros Pasitos estuvieron en Cort.
«Estoy muy contento porque esto no lo he
visto en 17 años que llevo en locales»,
explicó Toñejo, uno de los manifestantes
más activos. Además, quiso matizar quién
cree que está detrás del cierre de la
Assaig afirmando que «Cursach está detrás
de todo esto».
Toñejo fue más allá y
confesó que «los policias que vinieron a
precintar la sala nos llegaron a decir que
lo mejor que nos podía pasar es que Cursach
comprara los locales porque así los harían
mejor ya que eran muy
mejorables».
Durante la manifestación
se recogieron firmas para crear la
Associació de joves pel foment de la
música sin ánimo de lucro para fomentar
cualquier actividad musical y conseguir
abaratar precios en la compra de
instrumentos.