PALMA.- La consellera de Obras Públicas
y Transportes, Mabel Cabrer, aseguró ayer
que «en ningún momento» los antiguos
responsables de Servicios Ferroviarios de
Mallorca (SFM) informaron al equipo que
gestiona este departamento en la actualidad
de que la línea de tren Inca-Manacor era
provisional.
Cabrer, quien contestó
en el Parlament a una pregunta formulada
por el diputado del PP Antoni Pastor sobre
los datos relativos al estado de la línea
aportados por los responsables de SFM en la
pasada legislatura, precisó que no le fue
comunicado que la línea debía ser cerrada
para hacer las obras «definitivas» y
«seguras».
La titular de Obras
Públicas subrayó que el expediente abierto
tras el siniestro incluye las declaraciones
de catorce consultores externos que
coinciden en que ningún técnico de SFM
comunicó que las obras eran provisionales.
En su opinión, no se efectuaron las obras
definitivas para proteger el talud que
ocasionó el accidente porque «no había
tiempo de hacer los estudios geotécnicos»,
ya que «se tenía que inaugurar la línea
antes de las elecciones». Esto pone de
relieve «un hecho muy grave», pues «se
sabía» que el talud «podía caer», añadió la
consellera.
«Se ha puesto en peligro
la seguridad y la vida de las personas
durante bastante tiempo», lo que «merece
responsabilidades políticas», estimó
Pastor, quien instó a la consellera a
profundizar en las investigaciones para
dilucidar «hasta que punto los anteriores
responsables tenían constancia del peligro
que tenían los usuarios del tren».
Por su parte, el portavoz adjunto
del Grupo parlamentario Socialista,
Francesc Quetglas, restó ayer credibilidad
a las denuncias de la Conselleria de Obras
Públicas sobre el estado de la línea
ferroviaria Inca-Manacor e instó al
departamento a remitirse a los informes
«objetivos» que recomiendan obras
definitivas.
Falsificar la
realidad
El ex conseller de
Obras Públicas se refirió así a las
declaraciones que realizó el lunes el
director general de Obras Públicas y
Transportes, Carlos Jover, en las que
anunciaba que había taludes con riesgo de
desprendimiento en una veintena de tramos
entre Inca y Sineu.
Según Quetglas,
con afirmaciones la Conselleria sigue en su
estrategia de «falsificación de la
realidad» y la instó a fijarse en los
informes técnicos «objetivos», no en los
«sectarios y partidistas», que anunciaban
que había obras de sujeción de los taludes
provisionales que precisan de
consolidación. Insistió en que la
Conselleria «tenía constancia» de esta
situación, por lo que es el actual equipo
quien tiene la responsabilidad del estado
de la vía, y reiteró que el cierre de la
línea tras el accidente responde a la
voluntad del Govern de «desacreditar el
tren y el trabajo del Pacte».