G.R.
EIVISSA.- El Pleno de Vila de
ayer fue largo, casi 3 horas, bastante más
de lo que suelen durar y eso a pesar de que
hubo acuerdo inmediato en la mitad de los
puntos del orden del día. Puede ser que la
falta de costumbre cansara o aburriera a
los concejales, de cualquier forma no hay
justificación alguna para la poca seriedad
e indiferencia con que se desarrolló.
Cada uno andaba a la suyo: Virtudes
Marí no paró de levantarse para acercarse a
la secretaria y algunos de sus compañeros
de partido e incluso jugó a los mensajitos
en papel, lo que asemejaba más la situación
a un aula de Primaria que a una sesión
plenaria; Jaime Díez de Entresoto no dudó
en emplear algún taco para moverse
entre la complicidad y la ironía, lo que le
resultó de lo más sarcástico; otros movían
la cabeza y se mofaban de las opiniones de
la oposición sin ni tan siquiera respetar
los turnos de palabra, como Santiago
Pizarro; los de siempre, una vez más, no
abrieron la boca, eso sí escucharon
atentamente todo lo que se decía. El
alcalde de Vila, Xico Tarrés, tuvo que
armarse paciencia y sólo llamó la atención
en dos ocasiones, eso sí, el aburrimiento
le traicionó en alguna pasión y cortó
alguna que otra vez a los
interlocutores.