No es la primera vez que Bonet comete un
error de este calibre en operaciones
relacionadas con el Valencia. En el verano
de 1997, cuando Bartolomé Beltrán negoció
una compensación a base de jugadores por el
obligado fichaje de Pepe Gálvez, se le puso
encima de la mesa una lista con futbolistas
que no entraban en los planes del que
entonces era entrenador valencianista, el
argentino Jorge Valdano.
Entre los
jugadores de esa relación figuraba el
estonio Valery Karpin, al que el Valencia
había fichado de la Real Sociedad un año
antes, y al que no quería Valdano. Su ficha
era muy alta, pero en aquel momento hubiera
podido asumirla el Mallorca. Bonet, sin
embargo, desaconsejó su contratación y
eligió a cambio al bilbaíno Rafa Eskurza,
un lateral de largo recorrido que había
llegado del Athletic.
Karpin se fue
al Celta, donde triunfó espectacularmente,
y todavía hoy rinde a un magnífico nivel en
la Real Sociedad (próximo rival del
Mallorca en la Liga, por cierto). Eskurza,
mientras tanto, sólo jugó esa temporada en
la isla, fue casi siempre suplente con el
argentino Héctor Cúper, y lleva ya años
retirado del fútbol activo, pese a que es
más joven que Karpin. Otro «acierto» del
secretario técnico mallorquinista.