TOMEU MAURA
PALMA.-El ojo clínico
de Pep Bonet no tiene igual. El pasado
verano el Valencia le ofreció al Mallorca
al delantero centro aragonés Salva
Ballesta, primero en la operación de compra
de Samuel Eto'o, y luego como cedido. Pero
no hubo forma de pasar el filtro del
secretario técnico. «Este no le mete un gol
a nadie», dijo una y otra vez Bonet a quien
quisiera oirle.
Salva acabó cedido en
el Málaga, que no pudo cerrar la operación
hasta el último momento, y que en la misma
tacada consiguió también al delantero
uruguayo Diego Alonso. Tras 30 jornadas de
Liga, Salva es, junto a Mista, el máximo
goleador español del Campeonato. Lleva 17
tantos, y esta noche jugará con la
selección española de Iñaki Sáez ante
Italia.
Salva podría ser hoy jugador
del Mallorca. La operación era sencilla, el
coste era asequible y el futbolista, que
quería abandonar Valencia como fuera, no
hubiera puesto ningún impedimento. Sin
embargo, ni siquiera se llegó a hablar con
él porque según Pep Bonet se trataba de un
fichaje que con toda seguridad saldría mal.
«Con nosotros no se pusieron en contacto.
Si hubo algo, debió ser a nivel de clubes»,
dijo ayer a este periódico el representante
del futbolista, el intermediario sevillano
Juan Maraver.
Salva, con contrato en
el Valencia hasta el 30 de junio de 2006,
llegó procedente del Atlético de Madrid en
el verano de 2001 tras haberse proclamado
pichichi de Segunda División, con 21 goles.
Un año antes había marcado 27 en el Racing,
y algo más atrás 12 en el Sevilla. Sus
credenciales eran evidentes.
El
futbolista topó en el Valencia con Rafa
Benítez, que nunca confió en él, hasta el
punto de que en la temporada pasada no pudo
marcar ni un solo gol en los ocho partidos
oficiales que disputó, dos en España y seis
con el Bolton Wanderers inglés, con el que
jugó cedido en la segunda vuelta de
Campeonato.
Totalmente depreciado, el
Valencia trató desesperadamente de buscarle
un acomodo durante todo el verano porque el
entrenador no quería verle ni en pintura.
El Mallorca lo tuvo en sus manos, incluso
aunque no se hubiera hecho la operación
Eto'o, pero Bonet prefirió apostar por
Bruggink y por Perera (luego en invierno se
ha gastado tres millones de euros más en
Delibasic).
Carlos Rincón, el
director deportivo del Málaga, enemigo
público número uno del propio Bonet por su
estrecha relación con el Grupo Zeta, se
aprovechó de la desidia del Mallorca y se
llevó al jugador. Gracias a los goles de
Salva el Málaga está fuera de peligro y a
tiro de piedra de la UEFA. En Palma,
mientras tanto, el equipo está con el agua
al cuello, y clamando por la falta de poder
realizador.