R. G.
La trayectoria de Majorica,
según expertos en ingeniería financiera, es
para escribir un libro. En un principio la
fundación de la industria perlera se
deshizo de la empresa asegurando que no
debía más que 600.000 euros y que
facturaban 30 millones de euros con unos
beneficios reales superiores a los 4
millones de euros. Dos años después
Majorica se declara en suspensión de pagos
y sus nuevos compradores denuncian que las
perlas no son rentables, que las fábricas
están obsoletas, que la plantilla está
sobredimensionada y que la perla en general
ha pasado de moda. Era el fin de la etapa
de Alfha con José Arozamena al frente.
Posteriormente asume la titularidad
un grupo de industriales catalanes liderada
por Rafael Español Navarro, presidente de
la Seda. Se anuncia la salvación de
Majorica y que incluso utilizarán la marca
para comercializar numerosos objetos,
incluso moda.
Sin embargo, el
holding de empresas catalanas
califican el negocio de Majorica de ruinoso
y se lo vende a Saga Corporation, quien en
estos momentos intentará reflotar la
empresa recortando el personal y
trasladando parte de la industria al
Sudeste asiático.