La discoteca Pachá del Paseo Marítimo de
Palma es uno de los referentes obligados
para todos los miles de jóvenes que cada
fin de semana salen de marcha a las
principales zonas de copas de la capital
balear. Si no hay sorpresas de última hora
a la sala de fiestas perteneciente al grupo
Cursach Ocio le quedan apenas tres años de
vida en primera línea de la fachada
marítima de Ciutat.
Un lugar
privilegiado donde a diferencia de otros
enclaves de la noche palmesana no se han
originado apenas incidentes ni quejas entre
los vecinos próximos a la discoteca al no
estar el edificio ubicado en los bajos de
ninguna finca como suele suceder en gran
parte de los negocios de la noche
palmesana.
Sólo los problemas de
aparcamiento provocados por la masiva
afluencia de jóvenes durante los fines de
semana han causado más de un dolor de
cabeza al Ayuntamiento de Palma a la hora
de dar respuesta a esta carencia.
A
ello hay que añadir el trágico aumento del
índice de accidentalidad que se registra en
el Paseo Marítimo, cuyos locales de ocio se
han convertido en lugar preferente para
miles jóvenes palmesanos.
Y es que
como suele suceder en todos los negocios de
la noche con éxito de público, su
existencia ha generado también pingües
beneficios a gran parte de los bares
próximos a la discoteca que se verán sin
duda afectados por el cierre de la sala,
una vez finalice el contrato de
arrendamiento entre el Obispado de Mallorca
y el grupo Cursach Ocio.