T. J. ESCANELLAS
PALMA.- Las
barreras del paso a nivel de la calle
Balmes, en Palma, volvieron a atascarse
tras el pasado del tren. El hecho, que
tiene un precedente a principios de mes, se
produjo cerca de las 23.30 horas de del
martes, cuando las barreras, según
informaron varios testigos, se quedaron
paradas en mitad de su recorrido.
Los
avisadores acústicos comenzaron a sonar y
las luces rojas a parpadear mientras las
dos barreras descendían. Los conductores
aminoraron su marcha hasta detenerse por
completo. Pero cuál fue su sorpresa al
comprobar que las barreras se quedaron
cerradas tras el paso del convoy en de la
línea Palma-Inca.
Y si en otras
ocasiones algunos coches pudieron pasar
tras mirar, prudentemente, a uno y otro
lado, en esta ocasión el paso era imposible
para cualquier vehículo de cuatro ruedas,
si bien las motocicletas aprovecharon el
espacio existente entre la barrera y el
muro de contención para proseguir su
marcha.
Tras el paso del convoy de
los Servicios Ferroviarios de Mallorca, las
barreras permanecieron ceradas durante unos
20 minutos.
El problema sólo se
solucionó cuando hasta el lugar se desplazó
una unidad de la Policía Local de Palma
que, tras realizar las comprobaciones
necesarias con el mando de la estación,
procedió a su apertura en modo manual, es
decir, empujando la barrera hacia arriba
(forzando el mecanismo) hasta que la
apertura fue la suficiente para que los
automóviles pasaran.
La dotación que
se había trasladado hasta el lugar tuvo que
permanecer allí dirigiendo el tráfico e
indicando la avería a los conductores que
pasaron por la calle Balmes.
Este
tipo de hechos se vienen dando, en los
últimos tiempos en repetidas ocasiones,
como el pasado 4 de Marzo o, de hecho, el
16 de febrero.
Menor
velocidad
En ambas ocasiones, EL
MUNDO/El Día de Baleares ya se hizo eco de
una realidad que pueden comprobar también,
en muchas ocasiones, los vecinos tanto de
Palma como de Marratxí. Éstos asisten
atónitos a cómo la barrera de protección en
los pasos a nivel permanecen alzadas
mientras el tren cruza, o cerrada, o a
mitad de camino, aunque la lanzadera de
SFM, cuyo gerente es Rafael Pons, haya
pasado hace ya varios minutos.
Conocedores de estos fallos, los
maquinistas ya aminoran su velocidad,
procurando no sobrepasar en ningún momento
los 20 km/h en Palma. Asimismo hacen sonar,
de forma repetida, el claxon del tren para
evitar posibles accidentes. En definitiva,
tras más de 30 minutos de espera por parte
de los conductores, la circulación se
restableció a la espera del arreglo
definitivo de la avería.