Mabel Cabrer se mostró muy optimista
sobre el estado de salud de las autopistas
proyectadas por el actual Ejecutivo
incluidas en el Convenio de Carreteras que
se aprobó el pasado miércoles. A la
pregunta de cómo afectaría la elección del
nuevo Gobierno central en la consecución de
dicho Plan, Cabrer dijo de entrada que
habría proyectos en el aire y otros que no,
aunque su convencimiento en materia de
autovías no hizo concesiones a la
incertidumbre.
La consellera
señaló que tanto la ampliación de la
autopista de Palmanova como las de Manacor
e Inca-Sa Pobla estaban licitadas por el
autonómico, y que no dependen del
Ministerio. La magnitud de las mismas
impedirá que su ejecución sea tan rápida
como en el caso de la autopista
Palma-Llucmajor donde además se ha contado
con una colaboración del 85 % de los
propietarios expropiados y muy pocas
alegaciones. Condiciones que no se cumplen
en los casos de Manacor y Sa Pobla, donde
las alegaciones en contra, tan sólo en esta
última vía sobrepasan las 9.000. Los 30
kilómetros de autopista Inca-Manacor
suponen un proyecto de mayor entidad que en
opinión de Cabrer requieren un estudio más
detenido del plan. Según datos de la
dirección de Obras Públicas y Tranportes
alrededor de 17.000 usuarios utilizan a
diario la actual carretera que une Inca con
Manacor, uno de los motivos que condicionan
la apuesta por la autopista.