ESTEBAN URREIZTIETA
MARIA
QUES
PALMA.- Los hinchas del
Newcastle, equipo de fútbol de la Premier
League inglesa que se enfrentará esta noche
al Real Mallorca en la Copa de la UEFA,
anuncian en su página web una macrofiesta
antes del partido en la discoteca BCM de
Magaluf. Esta sala de fiestas es propiedad
del máximo accionista del club mallorquín,
Bartolomé Cursach Mas, cuyas siglas forman
el nombre del ya histórico establecimiento
de ocio mallorquín. Esa es la intención de
la hinchada británica. La del Grupo Cursach
es una nebulosa, que con el paso de las
horas se va aclarando cada vez
más.
El grupo empresarial del máximo
accionista del Real Mallorca se enteró ayer
de que EL MUNDO sabía que la fiesta se iba
a celebrar. Y se apresuró a ponerse en
contacto con este periódico para desmentir
rotundamente la noticia. Lo hizo por la
mañana en boca de su director general,
Bartomeu Sbert. Pero a medida que avanzaba
la tarde, la postura del Grupo Cursach fue
variando. Hasta el punto de que un tal «Sr.
Alomar», que ejerce de intermediario entre
las autoridades, el Grupo Cursach y los
aficionados ingleses, se puso en contacto
con el Ayuntamiento de Calvià para
solicitar permiso para la «congregación de
varios miles de aficionados ingleses en la
discoteca BCM antes del partido». Hasta ese
momento nadie se había puesto en contacto
con las autoridades de Calvià para pedir
autorización alguna.
El Consistorio
calvianer le contestó a este individuo que
«en principio, la respuesta era no», pero
le ha emplazado a que exponga sus
intenciones a las diez de esta mañana. Y a
partir de ahí, el Ayuntamiento tomará una
decisión. «Si pretenden hacer una fiesta,
la respuesta será que no, pero si la
intención es utilizar BCM para congregar a
los hooligans del Newcastle y que no
puedan realizar destrozos en Calvià, habrá
que estudiarlo», declara el concejal
Alberto León.
León ha reconocido que
le han pedido «realizar una concentración
tranquila», pero también ha señalado que
«sin licencia no se hará nada». Y es que
como sala de fiestas, tal y como refleja la
ordenanza municipal de Calvià, la sala BCM
sólo puede abrir sus puertas entre las diez
de la noche y las seis de la mañana. Y
nunca a las dos de la tarde.
«La
fiesta más loca»
Mientras las
autoridades municipales de Calvià negocian
con el intermediario Alomar y adoptan una
decisión definitiva, los hinchas ingleses
lo tienen muy claro. Y están preparados
para «la fiesta más malvada y loca de la
historia del BCM», discoteca a la que
definen los hinchas ingleses como «la mayor
de Europa» y a la que tildan de
«mundialmente famosa».
Al parecer, y
según reza la página web «www.nufc.com»,
que es el conducto informativo de los
hooligans, el pinchadiscos será el
«afamado» Mad Mick, que se encargará de
«traer a Mallorca la mejor fiesta previa a
un encuentro de fútbol (lo que los ingleses
llaman prematch)». Mick pinchará
diferentes tipos de música:
«punk, indie, ska,
mod, rock, etc...». Y el
show previsto en el BCM estará
amenizado con la presencia de «10 señoritas
españolas». Para tranquilidad de todos los
asistentes, «habrá autobuses que esperarán
en la puerta de la discoteca y que te
llevarán al partido», apunta la web.
Está programado que aterricen en
Mallorca 2.500 ingleses para presenciar el
encuentro en Son Moix. Y una gran parte de
ellos vendrá y regresará el mismo día. Para
ellos, el plan previsto por la agencia
Toon Travel comenzará en Newcastle a
primerísima hora de la
mañana.
'Madrugón' y a
Mallorca
Así, esta agencia de
viajes aconseja a todos sus clientes «estar
en el aeropuerto de Newcastle a las 5 de la
mañana para no perder el avión». Y según
este paquete, al que está previsto
que se acoja un buen número de aficionados
ingleses, la jornada de hoy empezará y
terminará de madrugada con una parada de
avituallamiento en la discoteca de Cursach
en Magaluf.
La intención de los miles
de hinchas ingleses es la de «invadir»
Mallorca y celebrar una macrofiesta en la
sala de Cursach. La intención del
empresario de ocio, a través de un
intemediario, es la de no perder un solo
minuto y pedir el permiso para concentrar a
todos los aficionados del Newcastle en su
macrodiscoteca «de una forma tranquila». La
decisión final la tendrá que tomar el
Ayuntamiento de Calvià esta
mañana.
El Consistorio calvianer ya
ha advertido que «de fiestas, nada», pero
«que si se pueden evitar disturbios no
descarta utilizar el BCM para congregar a
los hooligans». La solución final de
este tira y afloja entre intermediarios,
empresarios y autoridades se desvelará a lo
largo del día de hoy.
Pase lo que
pase en BCM, y beban lo que beban los
ingleses, la ley que previene la violencia
en los espectáculos deportivos señala de
manera muy clara que se debe impedir el
acceso a cualquier recinto deportivo a toda
aquella persona que se encuentre ebria o
bajo los efectos de algún tipo de
drogas.
El artículo 40 de esta
normativa reza que «los responsables de la
organización policial dispondrán las
medidas técnicas que permitan incorporar al
dispositivo de seguridad del recinto el
control de alcoholemia y el de aquellos en
los que se adviertan síntomas de hallarse
bajo los efectos de estupefacientes,
psicotrópicos, estimulantes o sustancias
análogas».
Si se cumple lo que se ha
prometido a los miles de aficionados del
Newcastle y acuden en masa a la
macrodiscoteca BCM, si se celebra la
anunciada fiesta y si se les ofrece la
posibilidad de beber alcohol, ya han
demostrado en muchas otras ocasiones y a lo
largo y ancho de Europa de lo que son
capaces de hacer y de beber.