L.M.
PALMA.- El descarrilamiento
del Tren de Manacor ha dejado la línea
interrumpida sine die hasta que un
informe técnico avale su puesta en
funcionamiento. Sin embargo, las
divergencias se han disparado en torno a su
puesta en funcionamiento parcial o su
clausura total y absoluta.
Este medio
solicitó ayer su opinión a diferentes
líderes políticos sobre el cierre de la
línea ferroviaria y sobre el escándalo de
los contratos de Serveis Ferroviaris al
consejero colocado por Antich. Sobre éste
los partidos de la oposición no han querido
pronunciarse de forma taxativa alegando
falta de información. Sólo el PP ha
manifestado que el Govern debe llegar hasta
el fondo y depurar responsabilidades y
tanto en el tema del accidente como en el
de los contratos.
Por el momento, la
Conselleria de Obras Públicas ha fijado un
plazo que oscilaría entre los tres y los
seis meses para reanudar completamente el
funcionamiento de esta línea férrea.
Mientras unas formaciones políticas
se muestran partidarias de anteponer la
seguridad a una reanudación parcial de esta
línea ferroviaria. Otras voces han
reclamado la puesta en funcionamiento de
algunos tramos, los menos afectados.
Especialmente, el que conecta Palma con
Sineu.
Partido Popular. El PP cierra
filas en torno a la postura de la
consellera de Obras Públicas y Transportes,
Mabel Cabrer, de mantener cerrada la línea
a cal y canto hasta que exista un informe
técnico que lo avale. En este sentido, la
diputada popular en el Congreso de
los Diputados Maria Salom respaldó esta
tesis. «Sólo debe abrirse cuando esté en
condiciones de seguridad. Que el tren
funcione es lo de menos. Lo prioritario es
la seguridad de los usuarios», subrayó
Salom.
Asimismo, la diputada electa
en la Cámara Baja insistió en la necesidad
de esperar a que los informes técnicos
estén concluidos. «Quienes dicen que se
abra la línea son unos irresponsables.
Siempre que haya dudas, hay que esperar»,
puntualizó.
PSIB-PSOE. Francesc
Quetglas, conseller de Obras Públicas y
Transportes durante la inauguración de esta
línea ferroviaria, consideró que el cierre
al completo de la línea férrea Inca-Manacor
constituía «una precipitación». También
argumentó que la decisión de cerrar toda la
línea «denota una intención política
evidente». A su juicio, supone una forma
velada de expresar su rechazo hacia la
implantación de este medio de
transporte.
Unió Mallorquina. El ex
candidato de UM al Congreso, Josep
Lliteras, se postuló ayer en el mismo
sentido que Salom y la consellera de
Transportes: mantener cerrada la línea
ferroviaria hasta Manacor hasta que la
sombra de la duda no se aleje por completo.
Así, Lliteras se mostró tajantemente en
contra de una apertura anticipada de
cualquier tramo de esta línea hasta que no
exista «seguridad absoluta» sobre el
trazado. «Sólo puede operar cuando la
seguridad de los viajeros, que siempre es
lo más importante, esté
garantizada».
PSM. El portavoz de la
formación nacionalista en el Consell de
Mallorca, Antoni Alorda, se mostró
firmemente partidario de reabrir cuanto
antes la línea ferroviaria entre Palma y
Sineu. «No se debía haber cerrado nunca. En
el tramo hasta Sineu cogen el tren
diariamente más del 50% de los usuarios»,
insistió. A juicio de Alorda, esta medida
de clausurar la línea sólo serviría para
justificar el plan de carreteras del
Govern. En su opinión, la suspensión del
servicio ferroviario entre Palma y Manacor
vendría a avalar la necesidad de construir
la autopista Inca a Manacor. Asimismo, el
portavoz del PSM en el Consell instó a
«actuar de inmediato» para minimizar el
impacto a la mayoría de los ciudadanos
afectados. Alorda interpreta el amplio
plazo para elaborar el informe técnico como
«una demostración del escaso interés que
tienen hacia el tren».