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ELMUNDO OPINA
Chapuza técnica y ética
Poco a poco el caso que, en un
principio, parecía referirse sólo al
inquietante accidente ferroviario de la
línea Inca-Manacor se va transformando en
un cúmulo de irregularidades de tipo
económico-profesional que, aunque están en
el trasfondo del accidente, van adquiriendo
importancia específica. De las
investigaciones desarrolladas hasta el
presente resulta: a) que la designación de
Ventayol como comisario político en la SFM
se simultanea con excelentes ventajas
retributivas; b) que se produce, de
entrada, una designación atípica del
técnico supervisor de las obras que, en
lugar de realizarla la empresa constructora
como suele ser habitual, se sugiere el
despacho profesional de Ventayol; que, esta
simultaneidad de miembro del consejo de SFM
y titular de un despacho profesional se
traduce en una autocontratación muy bien
remunerada, sin que ni siquiera el
consejero beneficiario se ausente del
consejo cuando se produce el acuerdo de
contratación; y, c) que todo este poco
ejemplar entramado ni tan sólo sirve para
garantizar una mayor eficiencia como
demuestra el accidente ocurrido. En una
palabra, a la chapuza técnica hay que
añadir la chapuza ética.
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