Scott Henderson Trío/ Lugar: Sala
Assaig/ Fecha: 21 de
marzo.
Calificación:
FERNANDO
MERINO
PALMA.- Llega a durar un poco
más el concierto, y el 'salvaje de Tejas'
le roba todo el protagonismo a Scott
Henderson. Las extravagancias de Kirk
Covington a la batería y en sus paseos
constantes por el escenario, dejarían
boquiabierto a un público que no acababa de
creerse estar asistiendo a las evoluciones
de un bracero en perfecta simbiosis con su
herramienta. Cierto es que de no existir un
entendimiento previo entre el percusionista
y Scott Henderson (comparten el proyecto de
jazz-fusión Tribal Tech) otro hubiera sido
el planteamiento. Pero el hecho esque hay
muy buena química entre ambos, y vaya si se
notaba. La quietud de Henderson, extrayendo
a pesar de ello una sonoridad plagada de
matices y de abundancia de recursos, era un
permanente contraste con la movilidad de
Covington, extraordinario en su capacidad
para ralentizar, pararse en seco, arrancar
con igual celeridad o mantener una
concentración que le permitía dosificar la
intensidad a placer.
El prólogo
protagonizado por 'TST', había ayudado lo
suyo a fijar unas expectativas en torno a
la batería. De Tolo Servera (guitarra), y
Toni Cuenca (bajo), teníamos referencia
para saber lo que podían dar de sí los
juegos de escenario. Lo que no era tan
evidente es encontrar la réplica adecuada
en una comedida, pulcra y prometedora Patty
Ballinas. Si es la misma Ballinas,
mexicana, que conocí a comienzos de los 80,
entonces estamos hablando de quien militaba
con sus hermanas en una formación pop-rock
de pegada singular, por encima de la media
de la época. Eran los años de la movida, y
el tono 'light' de su repertorio jugaría un
papel capital hasta relegarlas a un segundo
plano a pesar de lo inusual y 'virtuoso'
que afloraba en aquel grupo
femenino.
La víctima directa de un
Covington expeditivo y un Henderson
entregado a su discurso eléctrico de
riquísimo vocabulario, fue el bajista John
Humphrey, eclipsado, y que limitó su
momento al ritual de los solos, y allí
podíamos apreciar que no era gratuita su
plaza en el trío. En ese instante Toni
Cuenca estaba en la barra superior, y no le
quitó ojo mientras duró la improvisación.
John Humphrey abriendo el surco por el que
iban a transitar los aguerridos fraseos de
sus compañeros.
Fue una noche en la
que se dejó sentir la voz de una generación
crecida en el cruce de caminos que ha hecho
posible ver convivir el rock progresivo, el
jazz de la vieja escuela, y la mirada
curiosa a las otras culturas. Gambale y
Henderson representan dos tendencias
diferentes, y lo mejor de este ciclo es que
ambos conciertos nos han regalado instantes
irrepetibles. Es una lástima que no
tengamos oportunidad de asistir a la
tercera, y última, entrega de 'Guitarras
del Mundo' debido al anuncio reciente de
que John Scofield ha suspendido la
gira.