PALMA.- El escritor Ferran Torrent
acudió ayer a las 20.00 horas al Centro
Cultural Sa Nostra de Palma para hablar de
su última novela, Espècies
protegides, un retrato de la Valencia
del «pelotazo» centrada en el mundo del
fútbol y las élites políticas e
inmobiliarias. Torrent ha sido invitado
dentro del ciclo En diáleg amb...,
que pretende intercambiar impresiones sobre
las obras literarias a partir de las
conferencias impartidas por escritores y,
en este caso, estimular el interés de los
estudiantes por la lectura crítica y el
debate, según informó ayer Efe.
Su
última novela forma parte de una trilogía
iniciada con Societat limitada, que
fue Premio Nacional de la Crítica y que
también trata sobre la corrupción y el lado
oscuro del poder dentro de la sociedad.
El autor aseguró ayer que «de
momento no preparo la tercera parte, sino
que estoy escribiendo un relato que se
titulará El Rubio en l'abism, basado
en un singular personaje a quien conoció
Torrent y al que calificó como «un tahúr,
bebedor y estafador».
«Los
antihéroes hacen algunas cosas a las que el
resto no nos atrevemos, por eso en el fondo
sentimos cierta admiración hacia ellos»,
explicó el autor para justificar su
atracción por el tipo de personajes como
«el rubio».
La sociedad valenciana
es un referente en sus obras y, aunque
Torrent consideró que las tramas de sus
obras pueden «extrapolarse» a otras
sociedades, el autor cree que Valencia
sufre una crisis de valores «donde triunfan
personajes» como los que protagonizan sus
novelas.
Ferran Torrent, quien
reconoció que le gusta ir contra corriente,
destacó que su carrera literaria no ha
estado nunca motivada por las ventas, ya
que ha cambiado varias veces de registro y
ha conseguido siempre el apoyo público.
En ese sentido, aseguró que se
sentía muy cómodo dentro de la novela negra
y afirmó que con su ironía y critica a la
sociedad no pretende ser modelo de conducta
para nadie, ni considera que sus obras sean
moralizantes.
Sobre la crítica
literaria, Torrent sostuvo que, después de
muchos años, ha conseguido tenerla en
cuenta en su justa medida, «porque se
aprende de ella», «rechazando tanto las
alabanzas exageradas como las
descalificaciones feroces», sentenció este
autor de la novela Espècies
protegides.