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  Lunes, 22 de marzo de 2004 Actualizado a las 22:35
 

INCA
Rotger pide el endurecimiento de la Ley del Menor para frenar la delincuencia juvenil

Los delitos cometidos por menores se han disparado en el municipio durante él último año / Seis magrebíes de entre 15 y 17 años están batiendo todos los récords de detenciones / Un solo joven ha sido arrestado en 20 ocasiones


JOAN ESTRANY

INCA.- El notable incremento de la delincuencia juvenil, que desde el último año viene registrando la capital del Raiguer, hace insuficientes los 40 policías que configuran la patrulla municipal de Inca.

A las habituales tareas policiales de atención domiciliaria, coordinación de tráfico, vigilancia de estacionamientos y tareas de administración se suma ahora el seguimiento de delincuentes menores de edad, especialmente de un grupo reducido de magrebíes que están contribuyendo a incrementar de forma insólita los índices de hurtos y pequeños robos en domicilios y coches.

En recientes declaraciones a los medios de comunicación, el alcalde de Inca y presidente del Parlament, Pere Rotger, apelaba por un endurecimiento de la Ley del Menor ante la escasa efectividad que ésta parece demostrar de cara a la reeducación de los detenidos, dada la reincidencia de muchos de ellos.

Las palabras de Rotger apuntaban en concreto a un colectivo de seis chicos de entre 15 y 17 años de origen magrebí que están batiendo todos los récords de detenciones. Uno de ellos se personó en comisaría el pasado mes de enero por vigésimo tercera vez, aunque los agentes dudan que sea la última.

En la actualidad, tras dos estancias en el centro de reeducación de Es Pinaret, han regresado a Inca. Y es que tan pronto están a disposición del juez son puestos, en el 99% de los casos, en libertad haciendo inútiles los repetidos esfuerzos policiales por tratar de garantizar la seguridad de sus conciudadanos.

«En general, explica el concejal de Policía, Joan Deus, se trata de hurtos de poca importancia que rara vez superan los 600 euros, por ello no podemos hablar de delitos propiamente». Pese a la poca entidad de las sustracciones no deja de llamar la atención la facilidad con que estos cinco ladrones se prodigan. Deus calcula más de 30 hurtos mensuales de media.

Reincidentes

Las zonas más castigadas se corresponden con la zona de Son Amonda, San Francesc e incluso zonas muy próximas a sus hogares respectivos como calle Font, Glòria o Palmer. Según fuentes policiales, actúan sin ninguna organización y sin un fin concreto que no sea el de conseguir dinero fácil. Por ello aprovechan los descuidos de vecinos confiados y los horarios más intempestivos para irrumpir, violentando puertas o ventanas, en los domicilios ajenos, sin reparar tan siquiera en la presencia o no de sus moradores. En una misma noche se han llegado a contabilizar hasta 6 denuncias por hurto en domicilio y 2 en vehículos. Entre las víctimas hay algún vecino que ha sufrido ya en tres ocasiones la inesperada visita.

En la actualidad hay una quincena de menores expedientados en los archivos de la Policía Local de Inca. Una vez completado el atestado judicial, algunos de estos chicos pasan a un Grupo de Especialistas en Mujeres y Menores (EMUME) dependiente de la Guardia Civil. También es habitual que, con la intención de favorecer su reinserción social, se les obligue a la prestación de servicios sociales en el Ayuntamiento o en la misma oficina de Policía, pero estas tareas duran apenas tres o cuatro días, pasados los cuales vuelven a campar a sus anchas.

A diferencia de algunas redes juveniles nativas, este quinteto no tiene relación alguna con tráfico de drogas, confirman fuentes policiales, y responden a causas sociológicas sobre las cuales los agentes manifiestan una evidente preocupación, ante la posibilidad de que estos sucesos vayan a más. Entienden además que los efectivos de que disponen son insuficientes -tres décimas por debajo del 1,6 agentes por 1.000 habitantes recomendado- y que la aplicación de la Ley de Menor no se corresponde con lo que esta establece.

Joan Deus quita leña al asunto insistiendo en que se trata de pequeños hurtos que se han dado siempre y que a menudo se dan por el exceso de confianza de los vecinos. «Ya se sabe, si uno no pone cuidado en lo suyo te lo cepillan», afirma Deus.

 
   
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