I.R.
PALMA.- El único colectivo
vecinal que trabaja en uno de los barrios
más conflictivos de la capital balear, Son
Gotleu, firmará su acta de defunción el
próximo lunes día 29. Si no lo remedia
nadie, la Asociación de Vecinos de Son
Gotleu se disolverá dentro de una semana
ante la falta de apoyos en una zona de la
capital balear donde no faltan problemas de
toda índole (clanes de narcotraficantes,
prostitución, avalancha de inmigrantes,
infraviviendas, etc...) pero donde nadie
quiere implicarse en una labor altruista y
desinteresada por la mejora de las
condiciones de vida del vecindario.
«Los que estamos no podemos ya hacer
más», dice al respecto el secretario del
colectivo vecinal, Rafael Pérez, que a sus
75 años lleva más de 25 en el movimiento
vecinal. Si el próximo lunes no hay
alternativas, la dirección de la
asociación, que preside el ex concejal
socialista Ginés Quiñonero, dejará de
existir como tal. Con ello, Cort se quedará
sin interlocutor válido en un barrio donde
los problemas sociales son innumerables y
la conflictividad social va en aumento.