INDALECIO RIBELLES
PALMA.- Las
aguas de la piscina olímpica de Son Hugo no
alcanzan la temperatura óptima para bebés y
niños de 2 a 5 años. Así lo asegura el
director de esta instalación municipal,
Montserrat Ginestra, tras las quejas
efectuadas en este sentido por diversas
familias abonadas al Institut Municipal
d'Esports (IME).
Por motivos
puramente técnicos la piscina olímpica de
Son Hugo sólo calienta el agua a un máximo
de 26º, uno por encima del mínimo
recomendado por Sanidad (25º) pero tres por
debajo de lo que el propio Monsterrat
define como confortable, entre 29 y 30º.
La razón es bien sencilla, y en
cierto modo comprensible, en una
instalación a la que, a diario, acuden más
de 3.000 cursillistas de todas las edades,
y donde como el propio director de la
instalación reconoce, «intentamos buscar un
cierto equilibrio». Pero este punto
intermedio, en el caso de Son Hugo, se hace
difícil en un complejo de rendimiento
deportivo con una única piscina, eso sí
olímpica, pero donde a diferencia de los
otros polideportivos municipales de Germans
Escalas y Son Moix, no se cuenta con una
piscina destinada a los más pequeños.
Por ello, el vaso único de Son Hugo,
de 50x25 metros y cinco millones de litros
de agua, sólo se calienta a una temperatura
media de 26º máximo «porque si la ponemos a
29º, que sería el grado de confort ideal
para los niños, los nadadores y deportistas
cuando llevasen diez minutos nadando no
podrían continuar», apunta Montserrat. Todo
un inconveniente a lo que se vendría a
sumar el aumento del gasto que supondría
tener a esa temperatura el agua durante
nueve meses al año.
«Las otras dos
instalaciones si que lo tienen más fácil
que nosotros porque cuentan con piscinas
más pequeñas, independientes, para
principiantes, y que pueden estar a más
temperatura», indica el director de esta
instalación municipal.
Por este
motivo Montserrat reconoce que «cuando
algunos padres nos dicen que el agua está
demasiado fría, y que por qué no subimos la
temperatura, se lo explicamos y le
recomendamos las otras instalaciones
deportivas que cuentan con espacio
destinado exclusivamente para niños»,
agrega.
En este sentido, sin
embargo, es necesario apuntar que los otros
dos complejos deportivos municipales con
piscina están al máximo rendimiento con más
de 30.000 usuarios que, en determinadas
franjas horarias del día, convierten la
instalación acuática en un auténtico
hormiguero.
Otra piscina al aire
libre
De ahí que, en realidad, la
opción para muchos padres de cambiar de
polideportivo sea, en principio, complicada
por los problemas de saturación que se
viven en la mayoría de franjas horarias.
Una realidad que conoce el director
de Son Hugo al apuntar que «a pesar de que
la temperatura del agua no sea todo lo
confortable que quisiéramos para un niño
pequeño, muchos padres siguen viniendo a
Son Hugo por motivos de proximidad».
Este año, el IME ha habilitado en
las Piscinas de Son Hugo, y ante la
saturación de las instalaciones bajo techo
inauguradas con motivo de la pasada
Universiada, otra piscina olímpica, pero al
descubierto y destinada a la Federación de
Balear de Natación, para el entrenamiento
de los diferentes clubs de la capital
balear. «En este caso, sí que pueden haber
motivo para las quejas porque en días muy
fríos se tarda mucho más en calentar el
agua, está claro», anota
Montserrat.
No obstante, desde la
dirección de esta instalación se precisa
que en la zona cubierta, que es la
utilizada por los usuarios del IME, sólo
para las personas con menor actividad
física, caso de los niños, el agua a 26º
puede estar lo que se dice fría porque,
como el primer responsable del
polideportivo municipal asegura, «aunque
cada uno tiene diferente sensibilidad, si
estamos haciendo una actividad deportiva a
los diez minutos ya se ha alcanzado el
equilibrio térmico».
Sólo los días en
los que la temperatura exterior es baja,
los nadadores pueden notar más frío.