Mientras andaba leyendo o devorando el
último número de Nosotros somos los
muertos, la «revista de historietas»
que dirigen Max, Pere Joan y Álex
Fito, y que ha vuelto después de tres
años con un formato perfecto y unos
contenidos suculentos, fui a ver la
película Big Fish, dirigida por
Tim Burton.
Fue hace años
cuando Álex Fito, en un mercadillo de
libros de segunda mano, me recomendó que
comprase uno del dibujante Edward
Gorey, rescatado por la editorial
Valdemar. De Gorey sin duda mamó Burton,
cuya estética entre lo tétrico y lo
infantil ha cuajado en un estilo propio. En
este último número de Nosotros somos los
muertos el puente Fito-Burton vuelve a
tenderse, sólo que con la complicidad de
Max y Pere Joan. En la portada del
memorable cómic, que está nominado al mejor
tebeo en el próximo Salón de Barcelona,
Álex Fito pone a su niño con sonrisa de
raspa en su calavera, Pere Joan pone el
bosque y la cueva, y Max pone el cielo
surcado de rayos amarillos. La magnífica
ilustración resultante nos vuelve a llevar
a la excelente película de Burton que no se
puede dejar de ver.
En esta historia
de Big Fish hay grandes tipos. El
personaje central, Edward Bloom,
estaba llamado a hacer cosas tan grandes
que tuvo que abandonar su pequeño pueblo
para llevar una vida de magia y aventura.
Partió de allí acompañado de un gigante de
mito griego, a quien convenció de que en la
gran ciudad iba a poder comer mucho más.
El pueblo de Bloom era demasiado
pequeño para alguien que se sabía, desde
niño, un pez grande, un animal que habría
de moverse en un río sin límites. En la
portada de NSLM vemos una cueva, (que nos
recuerda la cueva del gigante de Big
Fish) de la que sale, dubitativo, el
niño «raspa» de Alex Fito.
Jaume
Matas ha dicho que Francesc
Antich puede ser un ministro
beneficioso para España y las Baleares.
Matas también salió de su cueva, porque un
día el estanque se le quedó pequeño. Fue un
pez grande que se lanzó en paracaídas, y
que quiso y aún quiere salvar un pueblo de
sueño de su extinción, como hace
Bloom en Big Fish. Dice que
Antich es un hombre fuerte. Un pez grande
reconoce a otro pez grande, y nos
reconforta saber que Antich también es
capaz de enfrentarse a un licántropo o de
reunir todos los narcisos del estado para
enamorar a una dama, que podríamos llamar
«plan de carreteras».
En el editorial
de NSLM se dice que «la historieta vive en
el cruce de dos gigantes: la imagen y la
palabra». Dos gigantes de nuevo: Antich y
Matas, pareja que podría llegar a unir
esfuerzos para llevar al estrellato a unas
siamesas vietnamitas (en Big Fish) o
unas islas a la deriva.