M. F. R.
ALAIOR.- La Feria
del Campo de Menorca echó ayer el cierre a
una edición que, en contra de lo que cabía
esperar tras un año marcado por la crisis
de la lengua azul, respiró cierto
optimismo. El propiciado por el proyecto de
construir una planta de envasado de leche
en Alaior con capacidad para absorber hasta
el 50% de la cuota lechera insular.
En total, 15.000 personas visitaron
entre el sábado y el domingo el recinto
ferial que el Ayuntamiento de Alaior
dispuso en La Trotxa. El acto central de la
feria fue la entrega de trofeos a los
ganadores del concurso morfológico de
ganado bovino frisón, considerado el más
prestigioso de Baleares, en el que se
habían inscrito 112 vacas de las Islas.
El ejemplar que se alzó con el
título de vaca gran campeona fue Mtoto
Reina de Binimassó, en Ferreries. La misma
finca que obtuvo el reconocimiento a la
mejor ganadería adulta, a la mejor
ganadería joven y al mejor criador. En
total, obtuvo distinciones en 8 de las 21
categorías.
Otro de los llocs
que acapararon buena parte de los premios,
cinco en total, fue el de Torrellafuda en
Ciutadella. Entre ellos el premio en la
categoría de vaca joven campeona, vaca
adulta campeona y vaca de lactación mayor
de seis años, que fue para la conocida
Lindy Perina, un ejemplar que ha venido
cosechando premios en pasadas ediciones.
El acto sí contó, esta vez, con
representación del Govern. El sábado causó
cierta sorpresa que ningún miembro del
Ejecutivo autonómico, ni tampoco de la
Conselleria de Agricultura, se dejara ver
por la Feria. El error de protocolo lo
subsanó, en este caso, el único menorquín
que se sienta en el Consell de Govern, el
conseller de Trabajo, Guillermo de Olives.
La nómina de autoridades la completó
la presidenta del Consell, Joana Barceló,
consellera insular de Economía, Tuni Allès,
y el alcalde de Alaior, Antoni Gómez
Arbona, entre otros.