IVIS ACOSTA
PALMA.- El Día
Internacional por la Eliminación de la
Discriminación Racial celebrado en la
jornada de ayer en Palma recuerda las 69
víctimas de Sharpeville (Sudáfrica), que en
1960 fueron apaleadas por la policía
mientras se manifestaban pacíficamente en
contra de las leyes del
Apartheid.
Pero este año la
celebración se vio deslucida por sucesos
xenófobos como las pintadas encontradas en
las cercanías de la Mezquita de Pere Garau.
Este hecho ha desconcertado las comunidades
musulmanas residentes en las Islas, que han
expresado al Govern su preocupación. El
Ejecutivo balear ha respondido haciendo un
llamamiento a contrarrestar «las actitudes
xenófobas o inspiradas por ánimos de
venganza», según expresaba en un
comunicado.
Toda discriminación
constituye una violación a los derechos
humanos. Sin embargo, es un fenómeno que
todavía persiste en todos los países del
mundo, incluida España, donde han surgido a
raíz de la ola migratoria nuevas formas de
racismo, tales como la xenofobia, la
discriminación basada en la cultura, la
religión o el lenguaje.
Aquí en
Baleares son muchas las organizaciones no
gubernamentales (ONG,s) y asociaciones que
trabajan por la eliminación de la
discriminación hacia los inmigrantes, como
el caso de Metges del Món, donde se
trabaja en la atención e información de los
inmigrantes para facilitar el acceso de
éstos a los servicios sanitarios, así como
la sensibilización de la población con el
tema. Paralelamente se realizan acciones de
denuncias de violaciones a los derechos de
los inmigrantes, ahora centradas en la
última reforma de la Ley de Extranjería,
según comenta la coordinadora Maribel
Sureda, quien asegura que la Ley vulnera
los derechos humanos fundamentales, como el
derecho a la salud, ya que «hay mucha gente
que tiene temor a empadronarse por la
posibilidad de que la policía acceda a los
datos, y si no se empadronan no pueden
acceder a los servicios públicos de Salud».
Por su parte, sindicatos como la
Unión Sindical Obrera (USO) realizan
acciones de erradicación del racismo: el
proyecto Filoxenia, enmarcado dentro de la
iniciativa europea Equal, es una acción
encaminada a combatir la xenofobia tanto en
el mercado laboral como en la sociedad
civil a través de talleres, dirigidos a
cualquier esfera de la sociedad, como por
ejemplo las escuelas secundarias, sobre
todo las de las barriadas de Polígono de
Levante y la Soledad, donde casi el 50% de
la población escolar es
inmigrante.
Más
cuidado
El coordinador de este
proyecto, Ernesto Baletto, explica que su
experiencia le ha llevado a concluir que
«en las Islas no hay una gran
discriminación racial, pero sí laboral,
hacia las minorías étnicas». Baletto opina
que «desde el Estado hay que tener más
cuidado al enunciar las noticias en los
medios, porque puede provocar reacciones
como las pintadas contra los colectivos de
magrebíes». Aunque el coordinador no cree
que estos sentimientos xenófobos sean
generalizados en la población, sino que se
trata en su opinión de «grupos nazistas
aislados».