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MUNDO OPINA
Imposible político y legal
Lo que pide el Grupo Cursach -nada menos
que una 'moratoria' para subsanar las
deficiencias de su macrodiscoteca MegArena
y funcionar mientras- es un imposible
político y un imposible legal. En primer
lugar, porque la no subsanación de las
deficiencias en una cuestión que puede
afectar seriamente a la seguridad del
recinto de ocio sería una espada de
Damocles que pendería sobre los
funcionarios y gobernantes que autorizaran
semejante despropósito. El Grupo Cursach no
puede pedir que unos gobernantes
condescendientes se arriesguen a toda clase
de responsabilidadaes, civiles y penales,
ellos, no el Ayuntamiento. Políticamente, y
tras el conocimiento por parte de la
opinión pública de todas las circunstancias
que han concurrido en este caso, una
'moratoria' es, asimismo, inconcebible.
Daría la razonable impresión de que Cort
cede a las presiones de dicho Grupo y
plantearía agravios comparativos serios al
comprobarse que la legalidad en materia de
licencias de actividad se aplica de forma
discriminada.
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