ESTEBAN URREIZTIETA
PALMA.-
El Ayuntamiento de Palma ha echado por
tierra todos los intentos del Grupo Cursach
por intentar solucionar la situación de su
macrodiscoteca ilegal MegArena de la Playa
de Palma. Le ha denegado una prórroga de
dos años para solventar las irregularidades
técnicas de la sala y ha certificado la
caducidad del expediente que tramitó para
conseguir el permiso de apertura, que nunca
le llegó a ser concedido pese a haber
podido abrir sus puertas el pasado
verano.
El 29 de enero, y según
consta en un informe emitido por el Area de
Licencia de Actividades, Magainver S.A, que
así se llama la sociedad que explota las
dos macrodiscotecas que tiene el empresario
de ocio en la Playa de Palma, solicitó a
Cort una prórroga de dos años para
solucionar todas las irregularidades que ya
denunció EL MUNDO, entre las que se
encuentran las medidas contra incendios y
que obligaron al Consistorio a decretar su
cierre el pasado 23 de diciembre «para
preservar la seguridad de sus clientes».
Urbanismo ha denegado esa tregua
ocho meses después de que le notificara a
este grupo empresarial sus irregularidades.
Esta decisión fue adoptada el pasado 27 de
febrero y se argumenta en que «el 30 de
mayo de 2003 le fue concedido al titular
-Magainver S.A.- un plazo de tres meses
para subsanar las deficiencias con el
objeto de concederle la licencia de
apertura y funcionamiento». Y se advierte
al Grupo Cursach que, de acuerdo «con el
artículo 49 de la Ley 30/92, de 26 de
noviembre del régimen jurídico de las
Administraciones Públicas y del
procedimiento administrativo común, la
petición de ampliación del plazo se debe
efectuar antes del vencimiento del mismo, y
en ningún caso podrá ser objeto de
ampliación un plazo ya vencido».
El
mayor grupo empresarial de ocio de Baleares
hizo caso omiso a la advertencia municipal.
Abrió sus puertas el pasado verano. Y, en
consecuencia, se le pasó el plazo para
acreditar ante las autoridades que había
solventado todas las ilegalidades. La
discoteca se inauguró durante el verano de
2003 sin que las autoridades pusieran
ningún tipo de problema. No sufrió
inspecciones policiales y el Consistorio no
puso ningún impedimento. Y eso, a pesar de
conocer su situación.
Se pasó el
plazo
El grupo que preside
Bartolomé Cursach se confió y el
Ayuntamiento permaneció impasible. Sólo a
raíz de las denuncias de este periódico
salió a la luz hace unos meses la situación
del expediente de la sala MegArena. Y con
el expediente, la carencia de licencia que
provocó la reacción de Cort y el cierre
inmediato de la discoteca. Se impidió así
la organización, no sólo de la fiesta de
Nochevieja para 8.000 personas que tenía
previsto celebrar, sino de «cualquier tipo
de celebración» hasta que el recinto
pudiera garantizar la seguridad de sus
miles de clientes.
Al verse en esta
tesitura, el Grupo Cursach pidió el pasado
mes de enero la mencionada prórroga de dos
años para poder solventar el problema.
Bien, pues Cort no sólo se la ha denegado,
sino que ha ido más allá en una actitud
ejemplarizante. Ha certificado también la
«caducidad del procedimiento de concesión
de licencia de instalación y funcionamiento
a nombre de Magainver S.A., que solicitaba
la licencia municipal para ejercer la
actividad de sala de fiestas y
restaurante». La razón aducida por el
Consistorio, la misma que en el caso
anterior: «No haber subsanado las
deficiencias detectadas en el informe
emitido el 20 de mayo de 2003 y notificado
el 30 de mayo de 2003».
Como paso
previo a la petición de cualquier tipo de
permiso, el Grupo Cursach tendrá que
aportar a Cort todos y cada uno de los
requisitos que le exigió el Ayuntamiento
recientemente. Entre ellos, este grupo
empresarial «deberá presentar copia del
certificado de la empresa instaladora de
todas las instalaciones de protección
contra incendios visado por el técnico
competente».
Con este panorama, la
única posibilidad que le queda al local que
se ubica en el sótano del complejo MegaPark
de la Playa de Palma es empezar de cero.
Pero no sólo administrativamente. Tendrá
que hacer reformas. Para su apertura el
pasado mes de mayo, Cort le puso dos
condiciones: que tuviera un aparcamiento
del que carece y que se proyectó en un
solar que no era de su propiedad y que se
cerrara el techo del complejo para evitar
el infierno sonoro que venía
provocando. No cumplió las condiciones. El
Ayuntamiento hizo la vista gorda. Y
la policía, como ya desveló EL MUNDO, no
actuó a pesar de existir una denuncia que
alertaba al Consistorio de la situación.
El motivo, según dejó por escrito el
jefe de la Patrulla Verde de la Policía
Local fue que el ex gerente de Urbanismo,
Carlos Rullán, le ordenó que devolviera la
denuncia que le había llegado a las manos.
Y en consecuencia, que no
actuara.
Así se explica que la
policía acudiera una única vez a comprobar
el estado de la recién inaugurada MegArena
y que lo hiciera en el mes de octubre,
cuando la temporada de verano ya había
acabado y el recinto estaba cerrado. Hoy el
Grupo Cursach paga las consecuencias de
haber desoído las obligaciones que exige la
ley y tendrá que mantener al menos a medio
plazo la sala MegArena, como está ahora. Es
decir, a cal y canto.