Hemeroteca Agenda cultural Cartelera Titulares

Tienda Restaurantes De copas Loterías Clasificados  
 BALEARES
 24HORAS
 Opinión
 Illes Balears
 Palma
 Menorca
 Part Forana
 Deporte
 Cultura
 Ibiza y
 Formentera
 SUPLEMENTOS
 MundOcio
 La Economía
 Balear
 Fora Vila Verd
 EDICIÓN
 NACIONAL
 España
 Internacional
 Sociedad
 Economía
 Deportes
 Cultura
 Ciencia
 Tecnología
 60 segundos
 Edición
 impresa
 Catalunya
 Madrid24horas
 OTROS
 Fotos del día
 Álbum
 Vídeos
 
  Lunes, 22 de marzo de 2004 Actualizado a las 00:23
 

MINUTO 91 - TOMEU MAURA
Caída libre hacia el descenso

La culpa no es de uno sino de todos, pero Leo Franco puede pagar los platos rotos; Luis medita darle la alternativa a Moyà


Hoy sería muy fácil hacer leña del árbol caído. A nivel individual y a nivel colectivo, todos los jugadores que pisaron el césped de Mestalla merecen la más absoluta de las reprobaciones no ya tan sólo por su actuación, sino sobre todo por su predisposición. Este es un equipo con la moral tan frágil que el menor contratiempo le derrumba. Ayer aguantó el tipo justo hasta el instante en el que Mista marcó el primer gol. A partir de ahí ya no volvió a existir. Fue un guiñapo en manos de un Valencia que marcó cinco, pero que pudo haberle infringido el castigo más humillante del Campeonato si simplemente se lo hubiera propuesto.

La evidencia de lo que sucedió es tan cruel que no es necesario desangrar más al herido. Su única esperanza de supervivencia pasa por ganar en La Condomina al colista Real Murcia. El partido de este fin de semana es tan importante que no vale la pena ni siquiera reflexionar en todo lo que se ha hecho mal hasta ahora, más que nada porque en realidad todos lo saben. El club se enfrenta a una semana decisiva en la que el trámite ante el Newcastle aparece como un molesto obstáculo para preparar el objetivo que de verdad interesa, y que no es otro que sumar el domingo los tres puntos. En fútbol es casi imposible hacer pronósticos, pero parece evidente que si el equipo no gana a Toshack y su pandilla, puede considerarse casi de Segunda División.

Está claro que asistimos a una de las más graves crisis de la historia contemporánea del Mallorca. Ni siquiera la sabiduría y la experiencia de Luis Aragonés son suficientes para controlar esta caída libre hacia el descenso. Y eso que el destino sigue siendo generoso. Hace dos años le regaló al club una milagrosa victoria del Tenerife en Las Palmas que le libró de la Segunda División, y ayer le obsequió con una bocanada de oxígeno en Santander, con el penalty en tiempo de descuento que Milosevic lanzó fuera. Si hubiera marcado, ahora el Celta estaría a sólo dos puntos. Y el último partido de Liga será, precisamente, Celta-Mallorca en Balaídos, un estadio en el que jamás se ha ganado en Primera División.

Sólo el resultado de El Sardinero alivia los males de una jornada catastrófica en la que todos los de abajo menos el Valladolid y el Mallorca siguieron sumando. Se ha invertido peligrosamente la tendencia de la pasada semana, en la que todos los marcadores fueron favorables. Queda por supuesto tiempo y margen suficiente para salir de este atolladero, pero cualquier atisbo de reacción pasa por ganar en Murcia el domingo. Otro resultado envía al equipo directamente al abismo, y de eso son conscientes absolutamente todos los miembros del club.

Quedan seis días y entramos en una semana cargada de tensión en la que Luis Aragonés debe tomar una de las decisiones más complicadas de sus tres décadas como entrenador profesional. Antes de lo que sucedió ayer en Valencia, el cuerpo técnico tenía decidido darle a Miquel Angel Moyà la alternativa el jueves ante el Newcastle y empezar a rodarle de cara a la próxima temporada. Ahora el casi barbilampiño portero de Binisalem se enfrenta a la posibilidad de hacerse de inmediato y con caracter de urgencia con la titularidad en el Campeonato Nacional de Liga. Una responsabilidad similar a la que se le dio no hace mucho a Iván Ramis. Ramis no ha arreglado los desajustes de la defensa porque eso no lo conseguiría ni Franz Beckenbauer. El problema es mucho más profundo. Es de actitud, de concentración y de autoconfianza. No falla el músculo. Falla la cabeza. Y ese es el atolladero más complicado en el que puede meterse un equipo.

Está claro que el entrenador debe buscar un revulsivo. Y como es imposible cargarse a toda la línea defensiva en pleno, parece que alguien va a pagar los platos rotos. Leo Franco se ha convertido en el Mallorca en uno de los mejores porteros del mundo. Desde que Vázquez le dio la alternativa obligada en noviembre de 1999 después de que el «Mono» noqueara a Serrano en Montjuic, no ha parado de crecer. Le ha dado muchos puntos al equipo y se ha ganado a pulso su convocatoria para la selección argentina. Pero esta temporada está infectado por el mismo virus que padecen sus compañeros. Jornada tras jornada se encajan goles absurdos. Un día es culpa de unos y al siguiente de otros. Aquí no hay nadie que esté libre de pecado. Desde Olaizola hasta Poli pasando por Nadal, Cortés, Iván Ramis, Edu Moya, Niño o el ahora desaparecido Lussenhoff. Todos los futbolistas que pisan área propia son copartícipes de que el Mallorca sea tras el Celta el equipo más goleado de Primera División, como también lo son sus compañeros de medio campo o incluso los que juegan más arriba, porque está claro que ninguno hace bien su trabajo. Leo es tan culpable como cualquier otro, pero en estos momentos es necesario buscar un revulsivo y seguramente va a ser el cabeza de turco.

Luis lo tiene difícil. Tampoco parece que se confíe en Miki, así que el dilema está entre Leo y Moyà. Si apuesta por el mallorquín y le sale mal, corre el riesgo de quemarlo innecesariamente. Si mantiene al argentino contra la opinión generalizada de todos los focos de poder del club y el equipo pierde o empata en Murcia, peor todavía. Mal lo tenemos. Muy mal. Sobre todo porque en La Condomina no cabe otro resultado que no sea la victoria. Es imprescindible elegir bien a los futbolistas que tengan que saltar al terreno de juego.

Haga una cosa o haga otra. Luis dejará descontenta a una parte. Pero con el sueldo de entrenador vienen implícitas estas responsabilidades y ahora más que nunca hay que apoyar en la decisión que tome a la que sin duda es la persona más indicada para enseñarle a este Mallorca el camino hacia la luz. Y pase lo que pase, acabe como acabe la temporada, es necesario hacer borrón y cuenta nueva y volver a comenzar desde cero. Quien juega con fuego se quema y este club lleva ya demasiado tiempo caminando sobre las ascuas.

 
   
BUSQUEDAS

Otros buscadores
 LA VIDA MÁS FÁCIL
Hemeroteca
Agenda cultural
Cartelera
Restaurantes
De copas
Busca piso
Rutas de viajes
Callejero
Farmacias
Horóscopo
Televisión
Aeropuertos
Estado de la mar
Líneas Marítimas
Teléfonos útiles
Tráfico
Gasolineras
 OTROS MUNDOS
elmundo
elmundodeporte
elmundodinero
elmundomotor
elmundosalud
elmundolibro
elmundoviajes
elmundovino
Emisión Digital
Navegante
Metrópoli
Expansión&Empleo
mundofree
© EL MUNDO / EL DIA DE BALEARES
Política de privacidad