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  Lunes, 22 de marzo de 2004 Actualizado a las 00:23
 

EL BANQUILLO - A. ALONSO
Un equipo con muy mala pinta


No pretendo ser alarmista porque queda todavía mucha Liga y hay tiempo para la reacción, pero por los síntomas de ayer, este Mallorca tiene muy mala pinta. No se trata sólo de la derrota ni de la goleada. Lo realmente preocupante es el pasotismo del equipo, la sensación que dio ayer de que arrojan la toalla en cuanto encajan un gol. El Mallorca carece de capacidad de reacción y se entrega al adversario. Si el Valencia hubiera querido, ayer hubiésemos asistido a la mayor goleada de esta Liga, porque tal y como estaba la defensa mallorquina en la última media hora de partido, fácilmente hubiera podido encajar una decena de goles.

En Valencia sucedió en parte lo mismo que pasó en Newcastle. Allí se jugó muy bien durante 60 minutos en los que no se concedió al contrario ni una sola ocasión de gol. Pero luego, a raiz de encajar el empate, el equipo se deshizo y recibió cuatro como pudo recibir siete. En Mestalla se repitió la historia. Durante todo el primer tiempo el Mallorca controló al Valencia, que no tenía ningún recurso para inquietar a Leo Franco. Pero llegó el último minuto, y en una jugada sin aparente peligro, se produjo un error clamoroso entre Fernando Niño y Leo Franco y Mista se encontró con un gol inesperado.

Eso fue el principio del fin del Mallorca. Apareció en la segunda parte totalmente entregado a su suerte. El Valencia lo aprovechó y jugó a placer.

¿Cómo puede explicarse una metamorfosis semejante? Es difícil. Afortunadamente para el Mallorca, en el banquillo tiene a una de las pocas personas capacitadas para sacar esto adelante. Con cualquier otro yo diría que habría que resignarse al descenso. Pero con Luis Aragonés hay que mantener un hálito de esperanza. Aunque sin duda se enfrenta a uno de los mayores retos de su carrera.

 
   
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