Arbitro: Téllez Sánchez o
Tarjetas
amarillas: Niño y Ramis.
Tarjetas rojas:
No hubo.
Goles: 1-0: Mista (m.44). 2-0:
Baraja (m. 55). _3-0: Angulo (min.60). 4-0:
Mista (m.67). 5-0: Mista (m.68). 5-1:
Eto'o, de penalti (m.82).
SERGIO
ASPAS
VALENCIA.- Tiene el Real Madrid
motivos de sobra para estar preocupado y
pensar que esa Liga que daba casi por
segura hace tres jornadas se le puede
escapar de las manos. Porque el Valencia
está muy crecido. El equipo de Benítez es
la antítesis del Madrid. No tiene
galácticos, pero tampoco le hacen falta
porque su éxito, a diferencia de un líder
que anda encogido, radica en el juego de
conjunto, no en la inspiración de las
estrellas.
Ese Valencia desdibujó ayer
al Mallorca y le infligió una goleada de
escándalo, que le coloca a un punto del
líder. Destacaron Mista, autor de tres
goles, Rufete y Curro Torres. Tuvo el
Valencia un dominio abrumador sobre el
Mallorca. Un monólogo ofensivo, vamos. Fue
así porque el Mallorca no escondió sus
intenciones. Aragonés había señalado que un
punto en Mestalla ya era botín importante y
dispuso, pues, a sus hombres arropando a
Leo Franco. Se apresuró Aragonés, antes de
plasmar su conservador y rácano
planteamiento, de darle una consigna a
Olaizola: ser la sombra de Vicente. Y así
lo hizo. Si Vicente caía en diagonal, allí
estaba Olaizola; si lanzaba una falta, lo
mismo. Lo dejó sólo cuando se fueron al
descanso, nada más. Leyó de inmediato el
Valencia el partido y cargó todo su juego
por la banda derecha, la de Rufete y Curro
Torres. Esa sociedad, con la que se ceba un
sector de Mestalla domingo tras domingo,
ayer entendió que había que sumar fuerzas
por el objetivo de cazar al Madrid.
Quienes fueron criticados por ser
blancos fáciles, ayer callaron las bocas de
sus detractores. Curro Torres y Rufete
ofrecieron uno de sus mejores partidos.
Volvieron locos a Edu Moya y Correa. Este
último, además, se sacrificó muy poco en
defensa y estuvo pendiente de montar
contragolpes que nunca fructificaron.
Delibasic y Eto'o tenían la camiseta
seca.
El primer aviso del Valencia llegó
por la autopista trazada por Rufete. Sacó
un buen centro al segundo palo, encontró a
Vicente, que cedió atrás y Baraja, muy
suelto, le pegó mal. Controlaba el Valencia
con una autoridad insultante, si bien le
faltaba la pegada final, la definición que
plasmara su autoridad. Niño y Ramis
marcaron una raya en la frontal y por ahí
no pasó nadie, así que los valencianistas
insistieron una y otra vez por la banda
derecha, salvo un centro de saque de
esquina de Vicente que a punto estuvo de
convertir Ayala en el primero de la
tarde.
Y al final, después de tanto
martillear una y otra vez, el muro
mallorquín terminó por desplomarse. El
partido entraba en el tramo final del
primer acto y el único equipo que buscó y
creó oportunidades encontró su premio. Una
perfecta combinación entre Rufete, de
tacón, y Curro Torres, que sacó un preciso
centro al segundo palo, fue culminada de
cabeza por Mista.
No cambió la actitud
del Valencia en la reanudación, ya que
pensó más en finiquitar el partido que
vivir en la incertidumbre de una escasa
renta. No estaba la tarde ni la jornada
para especular. Se entregó a la causa y en
apenas 20 minutos arrasó con un caudal de
buen juego que se tradujo en cuatro goles.
Quien abrió la lata por segunda vez fue
Baraja al rematar un centro de Vicente.
Angulo puso la guinda con el tercero al
culminar una extraordinaria vaselina. La
fiesta aún estaba por llegar, cuando Mista
cerró la tarde con dos tantos más con un
minuto de intervalo. Llegó la locura en la
grada que revive las sensaciones de hace
dos años. Eto'o marcó el tanto de la
honrilla de penalti.
El Mallorca ofreció
una imagen lamentable. Aguantó bien hasta
que llegó el 1-0 en un error de Leo Franco,
pero a partir de ahí cayó en picado y fue
un verdadero juguete en manos de un
Valencia que pudo haber marcado muchos más
goles si hubiera querido.
El equipo de
Luis Aragonés dio una imagen de fragilidad
alarmante. Se descompuso en cuanto le vino
el primer revés y luego fue incapaz de
evitar que el Valencia le arrollara. Fue
también un nefasto partido de su línea
defensiva. El portero y los dos centrales
en concreto, que fallaron lamentablemente
en los goles valencianistas.