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  Lunes, 22 de marzo de 2004 Actualizado a las 22:42
 

Un espejismo también puede ser de color blanco


Galeria d'art Lebasi Hasta el 2 de abril

A.CLAR / C.JOVER

PALMA.- Si uno pretendiera recortar el lienzo antes de que ninguna mancha de experiencia lo alterase, de manera que en el vacío se empezase a perfilar la luz contenida en el color blanco, tal vez encontrase una suerte de arquitectura íntima en la que poder «habitarse». Ese encuentro con uno mismo, más allá de donde acaban los festones y vestimentas de la falsa imagen, aparece perfilado en estos trabajos casi «manuales» del jovencísimo ibicenco de 77 años Rafael Tur Costa (Santa Eulalia del Río, 1927).

En las veinte propuestas de pintura-collage que ha colgado en la galería Lebasi, además de la novedad en su trayectoria de dos piezas de pequeño tamaño de carácter escultórico fechadas en 2001 y 2003 respectivamente, Tur Costa construye un universo que él mismo califica de tridimensional, apuntando por tanto más hacia un espacio real en el que pueden debatirse sucesos y procesos vitales, que a un espacio pictórico al uso, de carácter siempre transacional y ficticio, en el que toda propuesta llama indefectiblemente a la puerta de la utopía.

Trabajar el blanco, trabajar en blanco, es tal vez una de las tareas más difíciles que pueden plantearse. Como un Rimbaud penetrando en los infiernos del yo, el artista que intenta tratar el blanco de tú a tú puede perderse en un «maëlstrom» de nihilismo del que no pueda recuperarse.

En el caso de Tur Costa, experimentado viajero por esa resina de la luz mediterránea en agosto que es «su» blanco, no hay peligro: en sus manos, el vacío se deja construir, y la luz-lejía de la canícula abandona su soberbia, dejándose recortar, pegar, esculpir, como si fuese un trozo de recuerdo. Con técnica mixta y collage sobre papel, Tur Costa nos ofrece un avance de lo que será una gran exposición en «Sa Nostra» este próximo verano. Allí nos volveremos a ver.

 
   
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