J. R. R.
PALMA.- Francesc Fiol,
conseller de Educación, anunció ayer que
las escuelas en las que se desarrollan
proyectos de inmersión lingüística deberán
someterse también al proyecto del Govern de
permitir a los padres de los alumnos que
elijan la lengua -catalán o castellano- en
la que sus hijos aprenderán a leer y a
escribir, es decir, el proceso de
lectoescritura, vital para el resto del
aprendizaje.
El conseller insistió en
que, de cualquier modo, la medida que
recientemente ha anunciado el Govern que
pondrá en práctica no supone más que el
cumplimiento de lo establecido en la
vigente Ley de Normalización Lingüistica,
aprobada por el Parlament en 1987 y que
garantiza ese derecho en su artículo número
18.
Fiol matizó que lo que no
pretende el actual Ejecutivo es retroceder
en la actual situación respecto a las
escuelas inmersas, pero sí
garantizar ese derecho de elección de los
padres también en esos centros en los que
toda la enseñanza se dispensa en lengua
catalana, superando el Decreto de
Mínimos.
Este decreto, aprobado en la
leglsiatura 1995-1999 por el propio PP
obliga a que al menos el 50% de las
materias se impartan en catalán en
Baleares, sin fijar un mínimo para el
castellano. Esto permite que aquellos
centros cuyos consejos escolares así lo
decidan, pasen a un modelo de inmersión, en
el que el castellano solo se emplea en las
clases de esa lengua.
Fiol reconoció
que en esos casos habrá una cierta
dificultad técnica para hacer cumplir la
medida, pero que esas dificultades serán
fácilmente soslayables. El conseller de
Educación y Cultura negó radicalmente que
se pretenda crear dos líneas de educación,
una en castellano y otra en
catalán.
Más niños
'inmersos'
Entre tanto, el
porcentaje de niños que se ven obligados a
estudiar todas sus asignaturas en lengua
catalana se ha visto incrementado un 13%
desde el curso 1999-2000 al 2002-2003, es
decir, durante los cursos escolares en los
que la Conselleria de Educación estuvo
controlada por el PSM, dentro del Pacte de
Progrés.
Según informó el director
general de Administración Educativa e
Inspección, Jaime Juan, en el curso de 1999
a 2000, en Enseñanza Infantil, es decir, en
el periodo de tres a seis años, el 66% de
los niños estaban escolarizados en lo que
se denomina escuelas con proyecto de
inmersión, es decir, todo en
catalán.
En el curso 2002-2003, ese
porcentaje se había disparado hasta el
77,5%, es decir, más de diez puntos de
diferencia en solo un periodo de cuatro
años. Este momento de la educación es
vital, ya que de su buen desarrollo depende
que el niño que llega al sistema educativo
aprenda correctamente a leer y a
escribir.
No faltan las voces de
padres -aunque tímidas, dado lo poco
'políticamente correcto de la postura- que
informen del shock que supone para
niños cuya lengua materna es la castellana,
tener que aprender a leer y escribir
también en otra lengua y recibir clases en
un idioma que en esos casos no dominan o
desconocen.
En el periodo de la
Enseñanza Primaria (de 6 a 12 años), donde
el aprendizaje de la lectoescritura está
también en curso, en el periodo 1999-2000
eran un 41,7% los niños inmersos. El
pasado curso ese porcentaje había alcanzado
el 55%. El incremento ha sido aquí más
importante, de 14 puntos.
En total,
añaden estas fuentes, en 1999 eran un 49%
los niños de 3 a 12 años en colegios con
proyectos de inmersión. En 2003, el 62%, un
13% más. En lo que a la Enseñanza
Secundaria Obligatoria (ESO) se refiere,
los datos con los que cuenta la Conselleria
son mesurados de forma diferente, dado que
el uso del catalán en la docencia depende
ya no de que el centro esté inmerso
sino de los recorridos estudiantiles que
vaya eligiendo cada uno de los
alumnos.
La asignatura que menos se
imparte en ese idioma es la de Matemáticas,
con un 64%, si no se cuenta una asignatura
«menor» y optativa, como es la ética, que
se imparte en catalán en un 59% de los
casos.