ROBERTO DIEZ YAGÜE
PALMA.- Un
joven de 20 años de edad se ahorcó ayer en
uno de los calabozos de la comisaría de
distrito de la Playa de Palma. Los hechos
ocurrieron sobre las 12.30 horas de ayer,
cuando el detenido decidió acabar con su
vida, para lo cual cortó un trozo de una
manta y lo convirtió en una particular
cuerda con la que ahorcarse.
La
identidad del fallecido no fue facilitada
por el Juzgado de Instrucción número tres
de Palma, que se encontraba ayer de
guardia, y se encargó del correspondiente
levantamiento del cadáver. Sin embargo,
según indicaron fuentes de la Empresa
Funeraria Municipal de Palma, el cadáver
corresponde a Daniel Martínez Benítez, de
20 años.
Robos
El joven
había sido arrestado por agentes del Cuerpo
Nacional de Policía acusado de haber
cometido diversos robos en vehículos.
Después de la detención, el muchacho quedó
recluido en uno de los calabozos de la
comisaría de distrito de la Playa de
Palma.
Después de la comida, sobre
las 12.30 horas, el joven cortó un trozo de
la manta que habitualmente está a
disposición de los detenidos para
abrigarse. Fue suficiente para utilizarlo
como cuerda y, sin que los policías que
realizaban la guardia, colgarse de él por
el cuello y acabar con su vida. Cuando los
agentes se dieron cuenta, el detenido ya
había fallecido y los servicios médicos
solamente pudieron certificar su muerte.
Poco después, llegó hasta la comisaría el
correspondiente equipo judicial para
encargarse del levantamiento del cadáver
del muchacho.
Uno de los
últimos ahorcamientos acaecidos en
calabozos tuvo lugar en octubre del pasado
año. El día 17 de ese mes, Juan García
apareció colgado en su celda de la Jefatura
Superior de Policía en Baleares. Había sido
detenido la anterior noche por haber
intentado apuñalar a su ex mujer y a una
médico de la Policlínica
Miramar.
Juan García ingresó en los
calabozos visiblemente alterado. Cuando
parecía que se había calmado por completo,
se ahorcó con su propia camisa en el
interior.
Ninguno de los 14 detenidos
que se encontraban recluidos ayer en las
dependencias policiales de Ruiz de Alda oyó
el menor ruido que despertara sus
sospechas. Al menos no hicieron el menor
ruido hasta que vieron el cuerpo de Juan
García colgando del cuello. Más o menos
como ocurrió ayer en los calabozos de la
comisaría de distrito de la Playa de
Palma.