TOMEU MAURA
PALMA.-Entre
Delibasic, Kapo y el seguro Balón de Oro de
Eto'o, el partido de esta tarde en La
Romareda apenas ha sido mencionado. Y es un
grave error. El Mallorca se juega su
credibilidad en la Liga ante un enemigo al
que de momento los resultados condenan al
descenso, y aunque lo hace en un estadio
que en las últimas temporadas se le ha dado
muy bien, llega al domingo con un
preocupante bagaje de malos resultados.
Justo lo contrario que su enemigo, virtual
semifinalista de Copa después de su
inesperado triunfo en el Camp Nou ante el
Barcelona.
Estos son tres puntos que
van a marcar la tendencia del Mallorca en
lo que queda de temporada. Al alza si sale
ileso de La Romareda, porque eso
significaría mantener o incluso incrementar
su diferencia de cuatro puntos con respecto
a la primera referencia del descenso. A la
baja si sufre una nueva derrota visitante,
porque sentirá el hálito helado del
Zaragoza en la nuca. Y el frío de la
Segunda División es tan desaconsejable como
letal. Conviene huir de sus proximidades
cuanto antes.
El de hoy es un partido
de presentaciones. En ambos bandos. Víctor
Muñoz se sienta por primera vez en el
banquillo de un estadio en el que creció
como futbolista, y lo hace cambiando la
imagen del equipo. El gigantesco Yordi
abandona el ostracismo al que estaba
sometido con Flores y recupera el
protagonismo que adquirió el año pasado con
sus goles en Segunda División. Es un
delantero de cuerpo y de músculo. La misma
carta a la que hoy juega Luis Aragonés con
el debut del serbio Andrija Delibasic, a
quien regaló los oidos el pasado viernes en
su última presencia ante los medios
informativos. «Huele a buen futbolista», se
atrevió a decir. Y de alguien como el
«Sabio», que no es amigo de los epítetos,
esa es la mejor tarjeta de
presentación.
El ex del Partizán será
por supuesto la referencia del Mallorca en
ataque. De él sólo se esperan goles, la
suerte suprema del fútbol, aunque quizás
sería algo precipitado exigirle hoy
efectividad. Para eso necesitará algo de
tiempo. O puede que no. La historia de la
Liga está repleta de debutantes que han
tocado el cielo en su primer día, y por lo
que al Mallorca se refiere, sólo hace falta
recordar el bautismo del recordado José
Luis Morales, en aquel equipo de Segunda
División que por cierto entrenaba Víctor
Muñoz.
Hoy también es el día del
regreso de Miquel Angel Nadal al centro del
campo, muchos metros por delante de sus
dominios habituales en la última década.
Nadal fue en sus orígenes un media punta
dinámico y ofensivo que llegaba con
facilidad arriba y marcaba muchos goles.
Esta tarde se le pedirá que aporte
experiencia y manejo, en un rol similar al
de Vicente Engonga en las últimas
temporadas. Junto a él aparecerá Colsa, que
cuajó precisamente ante el Zaragoza en la
primera vuelta su mejor actuación esta
temporada como futbolista del Mallorca. La
lista de novedades se completa con la
presencia de Cortés en el lateral derecho y
la vuelta del brasileño Nené al interior
zurdo, después de haber cumplido su
sanción.
En el bando adversario,
Víctor ha tenido que hacer maravillas para
confeccionar un equipo de ciertas
garantías. Se ha quedado sin bandas, con
Galletti sancionado y Savio casi
descartado, y el poderoso Soriano tampoco
está para jugar. Ha tenido que echar mano
del veterano Cuartero en el medio campo, y
aún no está clara la identidad de los
exteriores, aunque parece que la
responsabilidad recaerá en Cani y Vellisca.
Cani es la perla de la cantera aragonesa, y
Vellisca es un veterano que en el Zaragoza
sigue dando un buen resultado. Arriba,
junto a Yordi, quedará como siempre el
asturiano David Villa, un fruto prohibido
del Mallorca el verano pasado, como lo fue
en años anteriores su compañero Pablo Amo,
hoy en el Deportivo. De ser diferentes las
circunstancias, ambos vestirían hoy la
camiseta roja.
Pita Pérez Lasa, que
no es muy de fiar, y parece que hará
bastante frío en Zaragoza. Nada extraño en
estas latitudes, aunque quizás eso reste
presencia a una grada a la que la llegada
de Víctor y la victoria de Barcelona ha
proporcionado unos días de alivio. Hoy, en
la vuelta a la realidad de la Liga, no vale
el pasado. Sólo el presente.