JUAN RIERA ROCA
PALMA.- Arropados
por una treintena de incondicionales, y en
el epicentro del «territorio catalanista»
por excelencia de la UIB, el Aula de Grados
de la Facultad de Letras, el Departamento
de Filología Catalana y Lingüística General
presentó ayer su «Resolución sobre la
política lingüística del Govern».
El
comunicado que leyó el profesor Josep
Grimalt y que presentaron los responsables
del Departamento encabezado por Joan Mas,
rechaza frontalmente que los padres puedan
elegir la lengua de la educación de sus
hijos y califica de «perversa» la defensa
de las modalidades dialectales apoyada por
el Govern.
Una de las argumentaciones
fue «los graves problemas organizativos que
supondrá [esa libertad de elección] para
los centros», criticando también que el
bilingüismo del Govern defienda unos
derechos -los de los castellano parlantes-
pero no haga nada por la lengua
catalana.
Se dijo además que la
defensa de las modalidades dialectales del
Govern «no es otra cosa que una maniobra de
confusión para fomentar prejuicios que se
estaban superando y que ahora solo
defienden ciertos grupos secesionistas. La
existencia de una lengua estándar no
implica la pérdida de la variedad
dialectal».
El tercer punto del
manifiesto considera «absolutamente
inaceptable la pretensión de crear una
sección filológica dentro del Instituto de
Estudios Baleáricos que usurpe a la
Universitat que le son propias según el
Estatuto de Autonomía y que se concretan en
la Ley de Normalización
Lingüística».
También rechazan la
iniciativa del Govern de conceder la
equiparación al nivel C de conocimiento del
catalán a aquellos alumnos que superen la
Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO),
asegurando que los criterios de evaluación
de la ESO hacen que quienes aprueban ese
nivel no sean
equiparables.
Edulcorando
contenidos
Poco antes de la
lectura de éstos y otros puntos el director
del Departamento de Filología Catalana y
Lingüística General, Joan Mas, había
pronunciado unas palabras que no dejaban
entrever la contundencia de la resolución.
Negó Mas que este manifiesto fuera una
«declaración de beligerancia».
Dijo
que sería una «llamada de atención» y
reivindicó el derecho y el deseo de ese
Departamento, en el que la UIB delega su
papel de asesor en materia lingüística, «a
discutir las medidas propuestas por el
Govern, que si hemos entendido bien del
modo en que han sido enunciadas, deben ser
retiradas».
Tras la lectura del
manifiesto, Mas realizó otra intervención,
que parecía querer edulcorar esas duras
palabras. Sobre la posible usurpación de
funciones por el Instituto de Estudios
Baleáricos, por ejemplo, dijo que no se
podía determinar hasta que la iniciativa
del Govern se plasmara en una
normativa.
Mas negó -tal como se
había llegado a rumorear- que su
Departamento tuviera previsto acudir a los
tribunales de Justicia para denunciar esa
«usurpación» de funciones que supondría
crear una rama filológica en el Instituto
de Estudios Baleáricos, «con el que hemos
colaborado muchas veces».
Con todo,
el manifiesto leído por Grimalt -elegido
para ello, tal como dijeron los
representantes departamentales, por su
prestigio en el conocimiento científico de
la Lengua Catalana y de las modalidades
dialectales baleares- fue recibido por una
ovación cerrada por los reunidos en el Aula
de Grados.
Un joven que estaba entre
el público, tomó la palabra espontáneamente
y tras proclamarse portavoz de la Asamblea
de Estudiantes de la Facultad de Filología
Catalana, anunció un encierro en el hall
del Edificio Ramon Llull, el próximo
viernes, para protestar contra la política
lingüística del Govern.
El Consell
d'Estudiants se apresuró ayer a apoyar el
manifiesto de los profesores de
catalán.