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ELMUNDO OPINA
De la malversación al esperpento
Los concejales de Calvià eran tan feos
que tenían que ser maquillados para las
fotos oficiales. Eso entre otras cosas
inverosímiles es, cuando menos, lo que cabe
entender de unas desternillantes
manifestaciones exculpatorias de Margarita
Nájera, en relación a la presunta
malversación de fondos cometida durante su
paso por el Ayuntamiento de Calvià, y que,
según dijo no se trata más que de una
campaña de mentiras sobre documentos que
han podido ser manipulados para acabar
definitivamente con su carrera política,
aunque EL MUNDO aporta hoy más pruebas
sobre los regalos que hizo Nájera con
dinero público a su peluquero, su
depiladora, empresarios y amigos. A falta
de mejores argumentos para justificar las
facturas aparecidas por valor de 120.000
euros en adquisiciones de regalos varios
destinados a personas ligadas a su entorno
personal, la ex alcaldesa se limitó a
achacarlo todo a campañas del PP y del
actual alcalde de Calvià, Carlos Delgado,
para desprestigiarla. Y luego, para
redondear sus esperpénticas declaraciones,
anunció que se querellaría por intromisión
ilegítima en su derecho al honor. Pero
Nájera debería saber que el honor se
defiende sólo cuando se pueden dar
explicaciones creíbles porque de lo
contrario sobra cualquier querella aunque
ella ya lleve acumuladas siete causas
judiciales en los tribunales.
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