Al permitir que los niños de Baleares
aprendan a leer y escribir en castellano,
el Govern está demostrando su «menosprecio
a los castellanohablantes». Esta es la
peculiar lectura que el sindicato
Comisiones Obreras hizo ayer del paquete de
medidas anunciado por el conseller Francesc
Fiol.
«En nombre de la libertad y el
respeto», indicó el sindicato, «el PP
condena al colectivo de castellanohablantes
a expresarse sólo en una de las dos lenguas
oficiales, mientras que los
catalanoparlantes no podrán expresarse
libremente en su propia lengua cuando se
relacionen con los primeros».
Faltaba
Esquerra Unida, que ayer se subió al carro
de las críticas asegurando que permitir que
los padres elijan la lengua en la que van a
ser educados sus hijos no hará sino
«provocar un enfrentamiento entre los
ciudadanos por un tema que estaba superado
hace décadas». El Plan Fiol es,
según la coalición, un intento de «diseñar
un país a la medida de los intereses del
PP».