Los antecedentes con los que llega
Andrija Delibasic al fútbol español no
pueden ser más positivos. Radomir Antic y
Miljan Miljanic se presentan como sus
avalistas y se atreven a pronosticar su
triunfo en el Mallorca. Sin embargo,
seguramente si en verano hubiéramos
consultado a Fernando Morena o a Alcides
Gigghia, hubieran dicho lo mismo sobre
Martín Ligüera. También es verdad que
existe una diferencia de matiz importante
entre uno y otro, porque la adaptación de
los yugoslavos suele ser inmediata, y
quizás es el país exportador de futbolistas
que más garantías ofrece. Es raro que
alguien fracase, aunque en el pasado
reciente del Mallorca nos encontremos con
dos ejemplos sospechosos. Pero tampoco hay
que acordarse de Milijas o Djokaj, porque
Delibasic está a otro nivel, y porque lo
que ha costado este gigantón del Partizán
le convierte en una necesaria realidad.
Aquí no hay margen para la equivocación. El
Mallorca ha entregado durante los próximos
cinco años la responsabilidad del gol a
este futbolista al que además hay que
considerar por derecho propio como el
sustituto de Samuel Eto'o como buque
insignia del club, porque al camerunés le
quedan sólo meses en la isla.
Esta
vez Pepe Bonet no podrá acudir a sus
voceros habituales para quejarse de que la
secretaría técnica está obligada a fichar
sin dinero. Le han entregado un talonario
lleno en esta época de recesión y el
Mallorca se ha convertido en el club
español y quizás europeo que más ha
invertido en un futbolista en este plazo
invernal. El Consejo de Administración ha
hecho un esfuerzo enorme con Delibasic,
igual que con Edu Moya y Pereyra, y si esto
también sale mal será el momento de
exigirle responsabilidades a Bonet. De
igual modo que si sale bien se habrá
redimido de los errores del verano, que han
sido muchos, muchísimos. Delibasic debe
marcar un punto de inflexión sobre las
verdaderas aptitudes de la secretaría
técnica, ahora que trabaja sin estar bajo
la tutela de ISO y de Carlos Rincón. De
momento suspende. Ahora está en los
exámenes de repesca. Ya veremos.