JIMENEZ-DIAZ
PALMA.- Tiene fama de
ser muy serio, pero ni se define serio ni
le quita el sueño la fama. Empezó cantando
en cafés, y aunque ahora se agoten las
entradas de sus conciertos, volvió hace
poco a cantar al metro. Sufrió la
Traición de Wendy, estuvo
Atrapado en azul en Los paraísos
desiertos y es uno de los pocos que
puede dar fe de La memoria de los
peces. Ismael Serrano sigue firme con
su último trabajo, aunque este se llame
Principio de incertidumbre. A sus 29
años, la carrera de este madrileño, con
cinco discos en siete años, se encuentra
lanzada.
Pregunta.- ¿Es
Principio de Incertidumbre el
comienzo de algo más en su
trayectoria?
Respuesta.- Con
cada disco uno se enfrenta al reto de
cerrar una etapa y empezar otra. En este
caso quizá sí porque se trata de hacer un
repaso a estos siete años. Es el momento de
constatar que sigo fiel a unas señas y que
cumplo con las promesas que me hice cuando
empecé a tocar.
P.- ¿Qué pone
sobre el escenario un artista como Ismael
Serrano?
R.- Trato de mostrar
que la música sea un diálogo vivo entre el
que canta y el que escucha, y que el
público participe. Espero que se establezca
este diálogo y esa magia que aprendí en los
primeros cafés en los que tocaba. En este
concierto cantaré algunas canciones que
quedaron fuera pero que merecen seguir
siendo cantadas.
P.- ¿Le ha
influido la gira que realizó por
Latinoamérica?
R.- He sumado
alguna referencia porque todo músico debe
ser permeable pero sigo creyendo en mí
música y será lo que siga haciendo ya que
voy a seguir apostando por este
género.
P.- ¿Continúa presente
en su trabajo la misma temática
comprometida?
R.- Le canto a
todo lo que me emociona. No sólo al amor y
al desamor, sino a la noticia del
periódico, al reparto desigual de felicidad
en el mundo y a la lucha que se genera en
el mundo. Aparecen el compromiso con otras
zonas cero en las que hay muchas heridas
abiertas que merecen la misma piedad que
las Torres Gemelas.
P.- ¿A un
cantautor le asusta la fama y el
éxito?
R.- Me preocupa más
estar a la altura de las expectativas y
exigencias de la música y más en un
panorama musical frágil. Para mí la música
sirve para sentirse menos solo y escuchar a
gente que te haga sentir más fuerte ante la
adversidad.
P.- ¿Cree que el público
mallorquín se identifica con su
música?
R.- Tendremos que verlo.
Asumir ese reto forma parte de la
incertidumbre que empapa todo este oficio.
Con cada disco es volver a echarte la
guitarra al hombro. Ahora toca Palma. La
otra vez fue un concierto muy emotivo.
Ojalá se repita.
P.- ¿Con qué
te quedas de estos siete años desde que
salió al mercado tu primer
disco?
R.- Lo más bonito son
los viajes por todo el mundo. Me han
enseñado que al final son más cosas las que
nos unen que las que nos separan. La música
me ha permitido hacer amigos a ambos lados
del océano.
P.- ¿Dónde
te encuadrarías dentro del panorama
nacional?
R.- No sabría
decirlo. Eso lo debe decidir alguien desde
fuera. Lo que sí hecho en falta es un
espacio para otras músicas alternativas.
Las televisiones públicas están acaparadas
por estéticas comerciales muy frívolas.
Estas emisoras deben ser un espejo de la
pluralidad del panorama musical y lo
alternativa no tiene cabida, ya que impera
la rentabilidad inmediata musical. Me
parece bien que exista, pero que dejen
espacios para otras músicas porque hay una
demanda real.
P.- Una revista
musical te propuso tocar en el metro de
Madrid, ¿Qué sentiste?
R.-
Al principio fue duro, pero poco a poco
se fue haciendo un corro de gente. Hasta
que alguien te reconoce te sientes muy
ignorado y ves el ritmo frenético de la
gente que no valora lo que otro
hace.
P.- ¿Qué sientes cuando
ve sus discos en el 'top
manta'?
R.- No estoy a favor
de la piratería pero me provoca indignación
por el hecho de que exista una Ley de
Extranjería que excluya al inmigrante y que
él tenga que trabajar así. No apoyo la
piratería pero creo que se pueden hacer
campañas para bajar el precio de los
discos. La industria no puede igualar a la
manta pero si rebajarlos y ganar
credibilidad.
P.- ¿Echas en
falta ese compromiso en la
industria?
R.- Sí. La
crisis de la industria se debe a la
piratería pero hay otras causas que son
ignoradas. La industria tiene que hacer un
ejercicio de autocrítica a la hora de
vender su producto. Se limita a trasladar
la responsabilidad al consumidor diciéndole
que no compre pirata. Además crea artistas
superficiales para buscar rentabilidad.