VIII TEMPORADA DE
BALLET
Ballet Flamenco de Eva
Yerbabuena / Coreografías: '5 Mujeres 5',
'Flamenco de la Cava' / Lugar: Auditórium
de Palma / Fecha: 17 de enero/
Calificación: ***
FERNANDO
MERINO
Elegante, de líneas
claras. Moderna y con genuino sabor antiguo
a la vez. Ligera a la vista y
emocionalmente robusta. Todo eso, más
incluso, transpira 5 Mujeres 5 la
coreografía que el año 2001 iba a coronar
la trayectoria de Eva Yerbabuena. Una
auténtica obra de altos vuelos, verdadera
obra maestra que le permite a Yerbabuena
expresar con una potencia explosiva y
contagiosa los sentimientos que despiertan
la soledad, el amor, la ambición y la
locura.
La bailaora granadina es un
nítido exponente de temperamento de raza, y
por eso mismo en ella fue a fijarse a
mediados de los 90 la dueña de las manos
más expresivas del flamenco, para completar
la terna que debía representar el
espectáculo Mujeres.
Merche
Esmeralda me comentaba entonces que había
optado por valores emergentes que
encarnaban de forma transparente lo que
puede dar de sí el virtuosismo de la
técnica (Sara Baras) y además el talento
natural nacido de las vivencias cotidianas
(Yerbabuena). En aquella época, Sara y Eva
eran unas veinteañeras con el futuro por
delante y, como se ha visto, prometedor,
porque las pupilas de Merche Esmeralda ya
tienen el Premio Nacional de Danza. Sara
Baras, precisamente lo recibió por
Mariana Pineda el año 2003, otra
coreografía que hemos podido ver en la
Temporada de Ballet.
Esta es una de
las enormes virtudes que conlleva mantener
activa una temporada de ballet, y no
olvidemos que la nuestra ocupa un lugar
preferente en el panorama nacional. Eva
Yerbabuena, había debutado en la Temporada
el año 1997 con Mujeres pero faltaba
una referencia más personal y eso ocurría
la noche del sàbado con 5 Mujeres 5.
Al finalizar la velada, se escucharía una
de las más prolongadas ovaciones de la
presente edición. Sin embargo, sigue la
costumbre de dosificar la unanimidad del
aforo llegada la hora de ponerse en pie
para despedir al artista. Síntoma
inequívoco del grado de madurez que ha
adquirido el público de la
Temporada.
Mientras Sara Baras es
ella misma una escultura que va rozando la
perfección, el atractivo de Eva Yerbabuena
evidentemente no reside en su aspecto rudo
y en cierto modo primitivo, sino en la
admiración que nos provoca observar su
capacidad para llegarnos a través de una
geografía gestual que combina rabia y
ternura, que aúna el desparpajo y la
delicadeza, y que además lleva cosidos a
cada gesto hermosos mensajes en el batir de
palmas y tacones, y en el calor de la
guitarra. Porque en el éxito de Eva ocupa
lugar de referencia su marido, Paco Jarana,
que firma todas las músicas de sus
coreografías, aportando ese aire nuevo y
antiguo a la vez.