PALMA EFE.- La conexión por medio de cable eléctrico de corriente continua necesitará un tiempo de 36 meses para las dos líneas (con Ibiza y la península) y apenas tendrá impacto sobre el medio ambiente, debido a las nuevas tecnologías de este campo, según afirmó hoy el gerente de la empresa danesa NVE, Peter Christensen.
Este ingeniero, que ha estudiado el sistema eléctrico balear y sus posibles conexiones por medio de corriente continua de alta tensión con la península en los últimos cinco años, también manifestó que el cable ofrece importantes ventajas sobre el gasoducto.
En concreto, indicó que la llegada del gas a Baleares no resolvería los problemas de suministro, ya que sólo garantizaría la llegada de "un buen combustible", que necesita la construcción de maquinaria para su transformación y no dispone de grupos de reserva.
Aunque señaló que este sistema podría complementar el del cable, ya que aportaría energía de "nueva generación" en Baleares y el sistema del archipiélago dejaría de estar aislado porque dispondría de los mismo recursos técnicos que las regiones peninsulares.
Este experto, que ha participado en la construcción de las conexiones sueca y danesa con Alemania, entre otros grandes proyectos, ofrecerá esta tarde una conferencia en el Colegio de Ingenieros Industriales Superiores de Baleares sobre las condiciones que requiere el futuro sistema de las islas.
Christensen señaló que la nueva tecnología de cables plásticos, de polímeros, han reducido las dimensiones que se precisan para la red, con centros de conversión más pequeños y cables de 1.000 metros cuadrados de cobre de sección.
También se pronunció a favor de que las estaciones de conversión se sitúen en las ubicaciones propuestas por el Govern balear, en Es Torrent, muy cerca de la central de Ibiza, y en Santa Ponsa (Calviá), en la zona industrial de Son Bugadelles.
Expuso que las dimensiones de dichas estaciones estarían en torno a los 16.000 metros cuadrados y que en Santa Ponsa podrían construirse dos edificios o integrar la entrada de los dos cables -el de Mallorca con Ibiza y el de la península- en un solo edificio, según los trazados que sigan estos cables.
Entre los problemas que presenta Baleares para su conexión eléctrica con el continente es la profundidad submarina, ya que las obras del cable se realizarán a 1.000 metros por debajo del nivel del agua.
Sobre las obras de construcción, Christensen señaló que la prioridad es conectar rápidamente la península con Mallorca y apuntó que el tiempo que se precisa para que esta línea resulte operativa será de 24 meses.
Recomendó, asimismo, que las obras para la conexión del segundo cable se realicen con un tiempo de solapamiento inferior a un año, por razones técnicas y económicas, lo que daría un plazo de ejecución de 36 meses.
Además, comentó que dos problemas fundamentales desaconsejan la construcción de un cable directo que surja desde Mallorca, pase por Ibiza y conecte con la costa levantina, pues, según expuso, la red eléctrica de la Comunidad Valencia está muy saturada y se necesita un tramo de líneas aéreas muy extenso, de unos 60 kilómetros aproximadamente, para conectar el Cabo de La Nao con la localidad alicantina de Benejama.
En la misma rueda de prensa, el decano del Colegio de Ingenieros, Salvador Fonollá, también refirió que la conexión por cable entre el archipiélago balear y el continente es considerada como uno de "ejes prioritarios de actuación" por la Unión Europea.