JUAN RIERA ROCA
PALMA.- Pronto se
acabarán las populares 'recetas', al menos
en lo que al tradicional modelo de papel se
refiere. La Conselleria de Salud ha puesto
en marcha un proyecto que sustituirá la
receta de siempre por una e-receta,
receta electrónica o receta por Internet,
según se prefiera denominarla.
Se
trata de una de las medidas incluidas
dentro del paquete destinado a reducir el
gasto farmacéutico o, mejor dicho, a
contener su desatado crecimiento. De hecho,
los gestores sanitarios de las Islas
considerarían un éxito que el gasto
farmacéutico no creciera más de un 9,9%.
Ahora lo hace sobre un 13%.
El doctor
Josep Corcoll, director general de
Planificación y Finanzas de la Conselleria
de Salud ha recibido el encargo de la
consellera Aina Castillo de racionalizar
los costes de la prestación farmacéutica
cuya nula contención en el periodo del
Pacte fue una de las causas del brutal
déficit hallado en ese área.
La
puesta en marcha de la e-receta será
una de las prioridades de un proceso
igualmente importante en el que la
Conselleria de Salud está ya trabajando: la
informatización total de la red de centros
de salud, PAC's y consultorios de la red de
Atención Primaria de las
islas.
Triple
beneficio
Una vez estén on
line todos los centros de salud, uno de
los servicios que se pondrá en marcha será
el de la receta electrónica. Se trata de
una iniciativa con beneficios para el
sistema sanitario, para el paciente y su
salud y para los responsables de las
farmacias, que podrán manejar mucho mejor
sus inventarios.
Una de las más
antiguas aspiraciones de los médicos -al
menos desde que existen los procedimientos
informáticos- es tener una historia
informatizada de cada paciente, con todas
sus enfermedades, las terapias aplicadas y
los medicamentos recetados. La receta
electrónica será un paso más en esa
dirección.
El paciente acudirá al
médico de cabecera tanto a consulta por una
enfermedad que desconoce, como a recoger
nuevas recetas para seguir una terapia
prescrita. En ese acto, el médico, en lugar
de entregarle la famosa receta escrita con
letra incomprensible (según reza el
tópico), tecleará los datos en su
ordenador.
Sin errores en la
prestación
Muy poco después, el
farmacéutico elegido por el paciente tendrá
acceso la prescripción desde su propia
terminal entrando, en la web
oportuna. Con esta medida se reduce la
burocracia, se mejora la atención porque se
conoce el historial farmacológico del
paciente y se mejora el gasto al
racionalizar el servicio.
La receta
electrónica permitirá -según han asegurado
representantes colegiales del sector
farmacéutico- «una mejora drástica en la
utilización del medicamento» y «optimizará
los resultados, mejorando el tratamiento de
los fármacos y reduciendo errores en su
prestación», gracias a los controles on
line.
La e-receta, de la
que ya se llevan haciendo preparativos
desde hace tiempo en toda España, es un
proyecto con el apoyo de varias comunidades
autónomas, dado que permite la facturación
individualizada de las prescripciones, es
decir, que cada farmacia pueda facturar sin
necesidad del Colegio Profesional de cada
zona.
Esta medida supondría en sí
misma un ahorro de costes, según una
valoración hecha recientemente por Fernando
Fernández-Llimós, vocal de Formación y
Acreditación de la Sociedad Española de
Farmacia Comunitaria (SEFaC) quien añade
que también podría acelerar el pago desde
la Administración autonómica.
Otro de
los resultados de este nuevo sistema es que
«sería posible el acceso a datos objetivos
del paciente, de los que carecemos en la
actualidad, como su historial clínico»,
siempre con procedimientos de seguridad, lo
que ayudaría al control de la
prescripción.