MALLORCA 2 - BETIS 1Real Mallorca: Leo
Franco; Cortés, Lussenhoff, Niño, Poli;
Campano, Nagore (Raúl Martín. 78), Colsa,
Nené (Bruggink, min. 61); Eto'o (Stankovic,
min. 85) y Correa.
Real Betis:
Contreras; Juanito, Lembo (Cañas, min. 87),
Rivas, Luis Fernández; Joaquín, Ito, Arzu,
Ismael (Antoñito, min. 75); Fernando y
Palermo.
Goles: 1-0, min. 25: Campano,
sin parar el balón, empalma un derechazo
imparable; 1-1, min. 37: Niño en propia
puerta tras un remate de Palermo; 2-1, min.
83: Campano dispara ajustado al palo
derecho de la portería bética tras una gran
jugada individual.
Arbitro: Mejuto
González, del colegio asturiano. Amonestó a
Rivas, Luis Fernández y Fernando, del
Betis; a Niño, del Mallorca.
Incidencias: Unos 14.000 espectadores en
el estadio Son Moix. Se guardó un minuto de
silencio por el fallecimiento de los siete
agentes españoles del Centro Nacional de
Inteligencia fallecidos en un atentado en
Irak.
TOMEU MAURA
PALMA.- Se hizo la
noche sobre Eto'o pero el día amaneció
esplendoroso sobre Campano para descubrir a
un futbolista denostado por Jaime Pacheco
al que Luis Aragonés está haciendo crecer
desmesuradamente. Formado en la cantera del
Sevilla, en la sombra de Alvaro Novo las
dos últimas temporadas, logró ayer dos
goles soberbios y le dio a su equipo una
inesperada victoria ante el Betis de Luis
Fernández, que empieza a verle las orejas
al lobo y se queda abajo, muy cerquita de
los infiernos. Tiene mala suerte el Betis
en Palma. Perdió injustamente el año pasado
y ayer volvió a sucederle lo mismo, pero en
el fondo todo está provocado por el que es
su mal endémico desde que ha regresado a
Primera División, la falta de gol.
Y es
que en el recuento del partido está claro
quien fue mejor. El Betis salió decidido a
hacer olvidar a los ausentes y sometió al
Mallorca a un asedio casi constante del que
nunca pudieron salir los de Luis, que
perdían el balón demasiado rápido en el
centro del campo. En una de esos robos de
balón, a los seis minutos, llegó la primera
gran ocasión visitante, a cargo de Ito, que
desde 35 metros advirtió la posición
adelantada de Leo Franco. El disparo del
jugador extremeño fue extraordinario, pero
la mala fortuna se cebó en él, porque el
remate acabó violentamente estrellado
contra el travesaño. El rebote le llegó a
Joaquín, pero su cabezazo forzado murió en
las manos del portero.
Con Eto'o en
franca baja forma y Correa empeñado en
jugar cada vez al primer toque, el Mallorca
apenas llegaba a la portería de Contreras.
El Betis, en cambio, era un vendaval. A los
15 minutos Ismael, el mejor verdiblanco en
la primera mitad, le dio un pase de gol a
Fernando, pero el malagueño se durmió y
llegó justo a tiempo Niño para quitarle el
balón, y cinco minutos más tarde,
aprovechando un resbalón de Lussenhoff,
Ismael se quedó cara a cara con Leo, pero
el portero rechazó el disparo con los pies.
El rebote le cayó a Luis Fernández, y su
pase al segundo palo lo mandó por encima
del poste Joaquín, cuando toda la parroquia
bética ya celebraba el gol.
Y por
supuesto, como siempre suele suceder en el
fútbol cuando uno perdona, el otro llega
por primera vez para hacer barraca. A los
27 minutos Nené puso un balón desde la
banda izquierda sin aparente peligro, pero
Luis Fernández se vino a hacer la cobertura
a Lembo en la marca de Eto'o y dejó
inexplicablemente solo a Campano, que
recibió el pase en el área pequeña y
resolvió con un toque de calidad al palo
corto de Contreras. 1-0 y segundo gol en la
misma semana del sevillano, después del que
le marcó al Copenhague.
Tanto le había
quitado el destino al Betis que parecía
justo que algo al menos le devolviera. Diez
minutos más tarde, en un saque de banda, a
Colsa se le fue la marca de Joaquín, el
internacional penetró en el área por la
izquierda y la puso atrás para que Palermo
rematara con fuerza. Su disparo iba
aparentemente fuera, pero tropezó en el
cuerpo de Niño y acabó dentro de la
portería. De todas las ocasiones generadas
por los béticos acabó en gol la menos clara
de todas.
El Mallorca mejoró
sensiblemente al regreso del descanso. Todo
lo contrario que su enemigo,
incomprensiblemente conservador, que ya
sólo volvió a aparecer en las proximidades
de Leo Franco después de una fantástica
jugada de Joaquín por la derecha que acabó
con un cabezazo alto de Palermo.
Los de
casa, en cambio, empezaron a acaparar el
balón y a mostrar evidentes síntomas de
ambición. Correa probó el disparo desde muy
lejos en el arranque del segundo tiempo, y
poco después también el uruguayo salvó el
fuera de juego para quedarse solo ante
Contreras, pero algo escorado, para acabar
rematando mal y desviado ante la
desesperación de Eto'o, que esperaba en el
punto de penalty un pase que nunca llegó.
El partido fue avanzando con la
convicción de que sería muy difícil romper
el empate cuando un suceso aislado trastocó
el guión. Nagore cayó lesionado en una
jugada al borde de su propia área y el
entrenador, que ya había decidido dar
entrada a Stankovic, tuvo que cambiar sobre
la marcha y situó a Campano en el puesto de
pivote. Una maniobra que parecía
intrascendente, pero que resultó ser
decisiva, porque desde esa posición el
centrocampista sevillano tuvo la
posibilidad de encarar portería de frente,
y desde fuera del área, a siete minutos del
final, engatilló un disparo extraordinario
que chocó contra la base del poste de
Contreras para acabar alojándose en la red.
Era el 2-1 cuando nadie lo esperaba. Mucho
castigo para el Betis, demasiada recompensa
para el Mallorca, pero el fútbol no
entiende de justicia y sí de resultados, y
estos dicen que el equipo de Luis anda
enrachado después de su tercera victoria
consecutiva, y que ya mira con descaro
hacia arriba olvidándose de los que le
quedan debajo. Exactamente lo contrario de
lo que le sucede al Betis.