ROBERTO DIEZ YAGÜE
PALMA.- Los
ojos de Juan Luis Arsuaga (Madrid, 1954)
iluminan el ambiente cuando habla de
fósiles. Y es que destila pasión por su
trabajo. Este hijo de un ex extremo
izquierdo del Real Madrid es, desde 1991,
codirector del Equipo de Investigaciones de
los Yacimientos Pleistocenos de la Sierra
de Atapuerca, que recibió el Premio
Príncipe de Asturias de Investigación
Científica y Técnica de 1997. Actualmente,
también dirige Unidad de Evolución y
Comportamiento Humano del Instituto de
Salud Carlos III. El pasado jueves visitó
Palma para dar una conferencia en la Lonja,
donde puede contemplarse una exposición
sobre Atapuerca hasta el próximo día
23.
- ¿Qué le ha parecido la
exposición?
- No sé si
encontraremos alguna vez un sitio como
éste. La Lonja es inmejorable. Además hay
que tener en cuenta su amplitud. No es
fácil conseguir en España locales que
permitan albergar exposiciones con tanta
calidad. Además aquí se ha incorporado el
techo de Altamira, entre otras cosas,
respecto de exposiciones anteriores. Hay
cambios.
- Dado el éxito de esta
exposición, queda claro que la gente acude
cuando se le propone algo realmente
interesante.
- Nunca he tenido
ninguna duda sobre esta cuestión. El
público es culto, por lo menos el español,
que es el que mejor conozco. Lo que pasa es
que no se puede pretender que la gente
acuda sin que se la convoque, que adivine
dónde se producen los acontecimientos
culturales. Como mínimo, hay que
anunciarlos y darlos a conocer. Y la
respuesta siempre es muy buena. Pero claro,
si a las personas no les interesa sus
propios orígenes, yo no sé qué otra cosa
les puede atraer.
- ¿«Conócete a
ti mismo»?
- Claro. La pregunta
sobre los orígenes es la pregunta
fundamental del ser humano a la que dan
respuesta todas las religiones. Cualquier
persona que profese una religión intenta
responder a la pregunta de cuál es el
sentido de su presencia en el mundo. Es la
cuestión por excelencia: la que da lugar a
los mitos, a las leyendas, a la religión, a
todo. No hay pregunta más importante que
ésta: ¿Qué hacemos aquí?
- Esta ha
sido la mejor temporada de la historia de
Atapuerca, por todo lo que se ha
descubierto. ¿Cómo se plantea superar
esto?
- No es cuestión de batir
ninguna plusmarca. Estamos ante una carrera
de fondo. Se trata de seguir investigando
para organizar todos los materiales
encontrados hasta la fecha. De hecho, hay
mucha información que todavía no ha sido
suficientemente investigada. El trabajo en
realidad comienza con el hallazgo, no
termina con él. La idea popular de la
literatura o del cine de que el trabajo de
un prehistoriador termina con el hallazgo
es totalmente falsa. De todo lo encontrado
en estos años saldrán muchas tesis,
investigaciones y publicaciones. Además,
quedan muchos yacimientos por investigar y
los que están excavados no están agotados.
La temporada pasada fue muy buena. Pero
Atapuerca es muy difícil de superar. En los
años anteriores hemos venido encontrando
del orden de 100 fósiles humanos por
campaña, con cientos de miles de años de
antigüedad. Cualquiera de ésos, en
cualquier lugar del mundo, sería un
acontecimiento monumental.
- ¿Y
por qué aquí no lo es?
- Porque
tenemos 4.000.
- Y no lo sabemos
apreciar...
- Yo recuerdo que
dimos hace tres años una rueda de prensa
porque habíamos recuperado un fémur.
Explicamos: «Este es el único fémur
completo que existe en todo el registro
fósil de la evolución humana». «¿Y qué
más?», nos dijeron los periodistas. ¡Pero
qué más quieres, si este fémur en cualquier
otro sitio del mundo abriría los
telediarios! En los yacimientos lo que se
espera encontrar son huesos, fósiles, no
van a aparecer relojes de pulsera. En
definitiva, que hay mucho descubierto y
falta mucho, muchísimo por
encontrar.
- Una amiga me ha
pedido que le pregunte por
Lucy.
- Lucy es primer amor. Es
un esqueleto de un australopithecus, de un
antepasado nuestro, de cuando todavía no
habíamos salido de Africa, hace más de tres
millones de años. Es una hembra de un metro
de estatura y 28 kilos. Así éramos. Este
esqueleto, que es una celebridad, se
encontró en 1974. Pero ahora hay otro en
fase de excavación que está entero del todo
y que es un fósil prodigioso, el fósil más
impresionante que se ha encontrado jamás.
Yo lo he visto, tuve el privilegio. Es el
fósil más sensacional que he visto en mi
vida y eso que yo soy la persona que ha
encontrado más fósiles humanos de la
Historia.
- ¿Qué tiene éste de
especial?
- Que está entero y
articulado. A pesar de tener millones de
años, está entero en el fondo de una cueva.
¡Es la pera! Y es un fósil fantástico y
será mundialmente conocido.
- ¿Qué
enganche tiene pues Lucy con
Atapuerca?
- Lucy se refiere a la
primera fase de la evolución humana, que es
estrictamente africana. En esa época no
había presencia humana en Europa, quiero
decir que no se puede competir con
Africa. En el principio era Africa y luego
la marea se expandió, no sabemos muy bien
cuándo, hace un millón y medio de años
aproximadamente. Y hasta ese momento toda
la evolución humana, desde el principio
hace unos siete millones de años, es
africana. Atapuerca es lo mejor que hay
para los últimos dos millones de años, es
decir, el final de la evolución humana. Hay
otros más viejos, por decirlo de alguna
manera, pero son interesantes porque en
esos dos millones de años es cuando
aparecimos nosotros y los neandertales.
Esta última etapa de la evolución humana es
excelente porque es la nuestra, la del homo
sapiens.
- Se basa en
descubrimientos como éste para asegurar
firmemente que vienen buenos tiempos para
los contadores de historias.
-
Sí, lo digo porque creo que el futuro es
nuestro. En la sociedad de la información
en que vivimos, lo que faltan son
contenidos. Nadie tiene historias que
contar. Uno pone la televisión y no hay
historias. De hecho, la proliferación de
canales de información no quiere decir que
se multiplique la oferta: es la misma
repetida muchas veces. Y por otro lado, la
industria del ocio está destinada a
convertirse en el primer sector de la
economía mundial. Por eso la gente está
deseosa de escuchar algo diferente,
fascinante, apasionante e importante. Y los
prehistoriadores tenemos muy buenas
historias que contar, concretamente la
nuestra. No hay Señor de los Anillos
o ficción que supere en belleza, en
emoción, en dramatismo a nuestra propia
aventura. Cuanto más tecnológica sea la
sociedad, mejor para los que contamos
historias, porque llegamos a más
gente.
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