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EN VIVO | EUROLIGA Milano - Real Madrid
Jueves, 30 de octubre de 2003 Actualizado a las 00:51
 

EL MUNDO OPINA
La prudencia es buena consejera



Munar debería ser más prudente y, sobre todo, más sensible a la hora de enjuiciar la inmigración que, obviamente, puede ser abordada desde múltiples perspectivas. Afirmar que el analfabetismo ha vuelto a Mallorca por culpa de la inmigración es una obviedad innecesaria y cruel. Y, desde luego, no es el sujeto a exhibir en la inauguración de unos cursos universitarios de la UNED. Ya sólo falta que digamos que la inmigración nos ha traído la peste bubónica o alguna de las siete plagas de Egipto para completar una imagen xenófoba, injusta y muy poco caritativa del fenómeno inmigratorio. Absurdamente, además. Porque la inmigración que se presenta de forma tan desfavorable y descarnada es un hecho irreversible y, encima, necesario: somos nosotros los que llamamos a la inmigración. Y la llamamos de manera implícita y explícita. Implicitamente, porque la baja natalidad y fecundidad no son capaces siquiera de reponer los efectivos de la pirámide poblacional que pasan a la inactividad laboral o fallecen. Y, explicitamente, porque todo nuestro sistema económico precisa de una mano de obra que somos incapaces de proveer. Sin inmigración se paralizaría nuestra economía. Más vale, pues y en propio interés, que contemplemos a los inmigrantes en sus vertientes positivas, que las tienen: aportación del dinamismo del inmigrante, enriquecimiento multicultural y notable contribución a nuestra economía. Lo del analfabetismo es secundario y cuestión de tiempo. Y satanizar directa o indirectamente la inmigración es actitud esquizofrénica que pide inmigrantes y, a la vez, los rechaza.

 
   
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